La carrera presidencial en Colombia hacia el 2026 toma un cariz profundamente emocional y confrontacional en el ecosistema digital, según un reporte de social listening.
El análisis elaborado con las herramientas de monitoreo Talkwalker y Hootsuite revela que la conversación política en el país vecino no es impulsada por propuestas programáticas, sino por un triángulo de hierro marcado por la polarización, el rechazo y el miedo.
La exploración de los últimos siete días sobre las figuras de Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia deja una conclusión inquietante: ninguno de los aspirantes logra dominar positivamente la conversación, según lo reseñado por Contexto.info.
El factor común
El dato más revelador del informe es que el rechazo es la moneda de cambio en las redes sociales colombianas. Los tres candidatos registran niveles extraordinarios de negatividad:
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Abelardo de la Espriella: Alcanza el pico de rechazo con un 76,3 % de sentimiento negativo.
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Paloma Valencia: Registra un 73,7 % de percepción negativa.
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Iván Cepeda: Obtiene un 72,4 % de negatividad.
Al respecto, esto indicaría que la audiencia digital no debate planes de gobierno, sino que se organiza alrededor del "miedo político" y la confrontación directa.
El abogado Abelardo de la Espriella se perfila como el gran protagonista de la "microviralidad".
Aunque mantiene un empate técnico en volumen de menciones con Iván Cepeda, de la Espriella barre en interacciones con 3,8 millones de engagements.
Sin embargo, su estrategia de hiperpolarización tiene un alto costo; sus picos de viralidad, detonados principalmente por una reciente entrevista en Noticias Caracol, están asociados a fuertes críticas por misoginia, autoritarismo y enfrentamientos con la prensa.
Cepeda y Valencia: Consistencia vs. Visibilidad
Por su parte, Iván Cepeda se muestra como el candidato más estable en términos narrativos (335,7 mil menciones), logrando articular una base ideológica cohesionada.
No obstante, su gran obstáculo es el "techo de cristal" del petrismo: el algoritmo lo vincula permanentemente con el imaginario de las FARC y el miedo al continuismo del actual gobierno.
En contraste, Paloma Valencia aparece con un perfil más institucional y mediático (8,4 billones de alcance potencial), pero con menor capacidad de imponer agenda.
En la batalla de los clics, Valencia queda rezagada frente a la agresividad viral de sus competidores, perdiendo centralidad en la conversación emocional que hoy domina X (antes Twitter).
El panorama electoral colombiano en el mundo digital confirma que quien provoca la emoción más fuerte "aunque sea negativa" es quien hoy dicta el ritmo de la conversación pública.
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