El Departamento del Tesoro de Estados Unidos aplicó este jueves nuevas sanciones financieras contra el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, miembros de su núcleo familiar y el del exmandatario Raúl Castro.
La medida fue ejecutada a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) e incluye también restricciones a cinco entidades de la isla.
Las penalizaciones individuales de la OFAC abarcan a la primera dama Lis Cuesta Pedraza, esposa de Díaz-Canel; a su hijo Manuel Anido Cuesta; y a Alejandro Castro Espín. El organismo estadounidense también incorporó en este listado al nieto de Raúl Castro, Raúl Alejandro Castro, informó el Diario de las Américas.
Endurecimiento del cerco económico y judicial
La actual administración estadounidense mantiene un embargo comercial contra Cuba desde 1962. Bajo el mandato de Donald Trump, la estrategia hacia La Habana combina medidas financieras, presión jurídica y un bloqueo al suministro de petróleo que opera de facto desde principios de año.
En el ámbito legal, EEUU mantiene una imputación contra Castro, de 95 años, por el derribo de dos avionetas en 1996, suceso en el que murieron cuatro personas, entre ellas tres ciudadanos estadounidenses y un residente legal.
Crisis y negociaciones bilaterales
Estas decisiones de la OFAC coinciden con un periodo de crisis interna en Cuba, que atraviesa su peor crisis económica y humanitaria en décadas, así como la amenaza de posible intervención de la administración Trump.
A pesar de las tensiones y de la aplicación de estas penalizaciones, delegaciones de Washington y La Habana mantienen conversaciones activas para buscar alternativas a la coyuntura actual. Hasta el momento, los canales de negociación bilaterales no han registrado avances concretos, puesto que el gobierno cubano afirma que cualquier acuerdo debe respetar lo que considera su soberanía.
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