El presidente de EEUU, Donald Trump, lanzó recientemente una advertencia directa al régimen de Teherán.
De acuerdo con el mandatario, cualquier sucesor del asesinado ayatolá Alí Jameneí necesitará la aprobación de Washington para mantenerse en el poder.
En declaraciones a ABC News, Trump aseguró que si el nuevo guía supremo no cuenta con su respaldo "no durará mucho", subrayando su intención de romper el ciclo de tensiones que se repite cada diez años. Bajo esta postura de fuerza, Trump sopesa actualmente el despliegue de fuerzas especiales en territorio iraní.
La sucesión secreta en Teherán
Mientras la presión de la Casa Blanca aumenta, la Asamblea de Expertos de Irán confirmó este domingo que ya determinaron quién será el nuevo líder supremo.
El ayatolá Ahmad Alamolhoda, miembro de este cuerpo de 88 clérigos, anunció que la elección ya se llevó a cabo, aunque el nombre del sucesor se mantiene bajo estricto secreto. Esta decisión interna ocurre en un momento de máxima vulnerabilidad para el régimen, que intenta cerrar filas tras la pérdida de Jameneí.
Una semana de ataques y crisis económica
Según informes diplomáticos citados por Bloomberg News, el objetivo de la incursión terrestre de EEUU sería la incautación del uranio enriquecido que el país mantiene casi listo para la fabricación de bombas, una medida que busca neutralizar la capacidad nuclear del país tras las amenazas de un "golpe duro" lanzadas por el presidente estadounidense este fin de semana.
La violencia se intensificó en las últimas horas tanto en suelo iraní como en las naciones vecinas. El pulso entre los ayatolás y el Gobierno de Trump mantiene en vilo a los mercados ante la posibilidad de que el enfrentamiento derive en una guerra abierta.
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