La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) demandó la celebración de comicios libres y transparentes, bajo la dirección de un Consejo Nacional Electoral (CNE) imparcial y un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) independiente.
El encuentro, que inició el 19 de octubre, abordó diversos temas pastorales, el Plan Trienal 2026-2029 y el balance de la respuesta humanitaria de Cáritas tras los sismos del 24 de junio.
Llamado a la reconciliación política
El presidente de la CEV, monseñor Jesús González de Zárate, pidió abandonar el revanchismo y la confrontación durante las sesiones de debate. En su intervención, el arzobispo expresó de forma textual: "Es necesario salir de una actitud de retaliación, de venganza o de separación. Todos estamos llamados a construir la Venezuela que necesitamos: una Venezuela de justicia, de verdad, de libertad, de paz, de fraternidad y de solidaridad".
Por su parte, el arzobispo de Mérida, monseñor Helizandro Terán, presentó los puntos centrales del documento final. Las autoridades eclesiásticas pidieron a la sociedad civil y a los líderes políticos "superar las dinámicas de polarización y comprometerse en un acuerdo nacional cimentado en la verdad, perdón, justicia y reconciliación", informó Efecto Cocuyo.
Exigencias institucionales y electorales
En el ámbito legal, los obispos exigieron la derogación de las normativas que restringen el trabajo de las organizaciones no gubernamentales (ONG). Argumentaron que esta medida es necesaria para que dichas agrupaciones puedan integrarse de manera efectiva en la atención de los ciudadanos afectados por los terremotos de junio.
Asimismo, el clero advirtió que "continúa agravándose el clima político del país" y demandó la realización de elecciones libres y transparentes. Para ello, solicitaron contar con un Consejo Nacional Electoral (CNE) imparcial y un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) independiente.
Diagnóstico de la crisis estructural
La CEV manifestó además su preocupación por el "empobrecimiento generalizado, la vulneración de los derechos humanos y el sufrimiento de los venezolanos" tanto dentro como fuera del territorio. El episcopado señaló que los ingresos de la producción petrolera "no han repercutido en el bien común del pueblo venezolano" y constató que la población "sufre por la pérdida del salario al no tener salarios dignos", sumado a la crisis eléctrica nacional.
Finalmente, la institución alertó sobre la falta de insumos y de personal médico que impide el "acceso equitativo" a la salud, y catalogó el estado de la educación como una "trágica y profunda crisis estructural".
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