La ciudad de Caracas se estremeció como no lo había hecho en más de un siglo el pasado miércoles 24 de junio. Un doble sismo, con apenas 39 segundos de diferencia, golpeó la capital de Venezuela. Los municipios Libertador (Distrito Capital), así como Chacao, Baruta, El Hatillo y Sucre (estado Miranda), sufrieron el impacto de esta violenta manifestación de energía telúrica.
Lo que hoy se presenta como una catástrofe, ya había sido advertido hace más de dos décadas. A solicitud de la entonces Alcaldía del Distrito Metropolitano de Caracas, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA, por sus siglas en inglés) desarrolló el Plan de Prevención de Desastres para el Distrito Metropolitano de Caracas. A través de dos informes —uno de 123 páginas y otro con la cartografía de la ciudad— se detallaba minuciosamente cada una de las acciones que debían ejecutarse para evitar un impacto de la magnitud del ocurrido este año.
Japoneses estudiaron Caracas de punta a punta
En marzo de 2002, el Equipo de Estudio Preparatorio de la JICA, liderado por Yasuo Nakano, comenzó una evaluación preliminar. El proyecto formal inició en mayo de 2003 y concluyó en marzo de 2004.
Los especialistas japoneses delimitaron el área de estudio a los municipios Libertador, Chacao y Sucre. Para la investigación, tomaron como base el registro histórico de los terremotos que han azotado a Caracas desde 1812. Durante el levantamiento de información, se contabilizaron 98.237 edificaciones, las cuales fueron clasificadas como «Unidades de Vulnerabilidad Analizadas».
El costo estimado del plan para la época fue de 2.800 millones de dólares. Dicho presupuesto contemplaba el reforzamiento sísmico de edificaciones y puentes, la construcción de estructuras para el control de flujo de escombros, la reubicación de comunidades en zonas de riesgo hídrico y la implementación de un sistema de alerta temprana para evacuaciones.
La JICA detalló paso a paso la hoja de ruta a seguir, evaluando las limitaciones institucionales, los escenarios de desastre y los aspectos económicos, financieros, sociales, técnicos y ambientales.
El informe, rescatado por el medio de comunicación UHN Plus, señala: «La entidad japonesa planteó la necesidad de fortalecer el urbanismo y las normas de construcción porque un terremoto podía dejar 20 mil muertos y 40 mil edificios derrumbados. Hugo Chávez ignoró dicho informe y no hizo nada al respecto».
