El domingo 23 de mayo de 1926, a las 8:30 de la noche, ocurre un hecho histórico en Venezuela con la aparición de la radio en el país. En esa fecha y a esa hora, la AYRE Broadcasting comienza de forma oficial sus transmisiones en la ciudad de Caracas.
La radio llega rápido al país, a pesar de ocurrir todos estos acontecimientos en una época de muchas carencias y atrasos en diversos ámbitos de la vida nacional. Las primeras operaciones regulares se dan en Pittsburgh, EEUU, en 1920 con la estación KDKA, mientras que la mítica BBC de Londres inaugura su señal el 14 de noviembre de 1922.
Ahora bien, el comienzo de la radio venezolana hace 100 años guarda anécdotas y datos sorprendentes vistos a la distancia del presente. Las "letras chiquitas" del decreto que entrega el primer permiso y el "modelo de negocios" de la emisora, aún soprenden a la mayoría.
100 años de la radio en Venezuela: ¿Igual que el streaming?
Lo que podemos llamar como "la partida de nacimiento" de la radio en el país se emite el 25 de septiembre de 1924, mediante decreto presidencial publicado en la Gaceta Oficial de ese entonces.
El documento establece que se le otorga al coronel Arturo Santana (edecán de uno de los hijos del dictador Juan Vicente Gómez) el permiso para operar un servicio de "radio conciertos" en Venezuela.
De esta manera se deja establecido un reducido ámbito en el cual se desarrollará la actividad de AYRE Broadcasting y no es otra que el entretenimeinto: muy acorde con los turbulentos momentos políticos que se viven en esa era, en la cual domina un férreo sistema militarista.
Ahora bien, el decreto, expedido por le Ministerio de Fomento, establece un monopolio favorable al coronel Santana. Es decir, la única emisora de radio que podía operar en Venezuela será AYRE. No habrá competencia y la empresa operadora de la estación también tendrá la exclusiva para importar y vender los aparatos para recibir la señal y disfrutar de su programación.
Pero, por si fuera poco, los dueños del primer experimento radiofónico venezolano tienen una "ocurrencia" adicional que hoy en día se puede valorar como una decisión muy adelantada a su tiempo. Arturo Santana (titular del permiso) y los cerebros detrás del proyecto, Luis Roberto Scholtz y Alfredo Möller, configuran un "modelo de negocios" muy llamativo. para AYRE; no se sustentará de la publicidad.
¿Cómo puede entonces sobrevivir una empresa mediática sin patrocinios? Al mejor estilo de los servicios de streaming del siglo XXI y las llamadas "cablreras", Santana, Scholtz y Möller establecen la "radio por suscripción", es decir, el público debía pagar una mensualidad para ganar el derecho a escuchar la emisora.
AYRE Broadcasting abrirá una suerte de "showroom" en el centro de Caracas, entre las esquinas de Sociedad y Camejo. En este lugar los interesados se registraban y compraban el radiorreceptor. Entre tanto, los estudios se ubicaron en la esquina del Tejar, mientras que las atenas y el transmisor en las inmediaciones del Nuevo Circo de Caracas, lo que hoy es San Agustín.
La tarifa mensual era de Bs 20, unos seis dólares de la época. En la actualidad, el pago mensual de esa suscripción rondaría los $ 19.
Un silencio radiofónico hasta 1930
Precisamente ese "modelo de negocios" de AYRE Broadcasting, sin tomar en cuenta la publicidad, fue uno de los diversos factores que la llevaron al fracaso comercial. Al poco tiempo de comenzar sus transmisiones, aparecieron unos dispositivos caseros, rudimentarios, para "piratear" la señal. Esos aparaticos se conocen como "radios de galena", hechos con una pierda del mismo nombre, que al adaptarle una bobina podía captar las ondas hertzianas.
Sin embargo, también inicidieron otros factores, como la turbulencia política en torno a la dictadura, los movimientos subversivos para derrocar al dictador, Juan Vicente Gómez y los pleitos internos de la familia en el poder. Como dijimos arriba, el coronel Arturo Santana, titular del primer permiso radiofónico, era edecán de uno de los hijos de Gómez, José Vicente, inspector general de las Fuerzar Armadas y vicepresidente de la República.
José Vicente Gómez cae en desgracia ante su padre, quien sospecha de sus andanzas golpistas y lo manda al exilio. Los operadores de AYRE, ante este panorama adverso, deciden entonces cesar las transmisiones hacia finales de 1928.
Ocurre un "silencio radiofónico" en Venezuela, hasta que el 11 de diciembre de 1930 irrumpe la señal de la YV1BC Broadcasting Caracas, que con los años será conocida con varios nombres: Radio Caracas, Radio Caracas Radio, Caracas 750 y finalmente, RCR, cuando sale del aire en abril de 2019.
Con YV1BC Broadcasting Caracas, obra de William H. Phelps, la historia cambia de forma radical. Esta emisora sí venderá espacios publicitarios para sus supervivencia comercial y el Estado ya no le dará un monopolio, sino que de forma sucesiva comenzarán a aparecer otras estaciones de radio en Venezuela.
A partir del 11 de diciembre de 1930, hasta el presente, el país sí ha disfrutado de manera ininterrumpida de este mágico medio de comunicación social.
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