Maryorin Méndez: Las autoridades todavía están a tiempo de ir a La Guaira y dar respuestas concretas

A dos meses del sismo que sacudió al país, la reportera repasa el impacto de la tragedia, el papel del periodismo ciudadano y la urgencia de mantener la solidaridad

Lunes, 24 de agosto de 2026 a las 07:00 am
Foto: Maryorin Méndez

La tragedia que azotó a Venezuela el pasado 24 de junio dejó heridas profundas en un país que, a dos meses del doblete sísmico, todavía lidia con la emergencia y la atención directa a las víctimas y sus familiares.

Este evento natural, impresionante por su magnitud e impacto en la población, fue reseñado por cientos de medios nacionales e internacionales y periodistas independientes que dieron voz a los afectados desde el respeto y la empatía.

Una de las comunicadoras más reconocidas por mostrar la realidad de las zonas afectadas es Maryorin Méndez, quien desde sus redes sociales acompañó a aquellos que pedían ayuda para encontrar a sus seres queridos.

Zuliana de nacimiento y con más de 20 años de trayectoria, con paso por medios como Unión Radio y NTN24, Méndez conversó con 2001 y detalló cómo se vive el día a día en el estado La Guaira.

Foto: Maryorin Méndez

“La Guaira sigue necesitando ayuda”

—A dos meses del doble terremoto que afectó severamente al estado La Guaira y a otras zonas de Venezuela, ¿cómo evalúas la situación?

—Han pasado dos meses y parece mucho tiempo para estar hablando aún de recuperación de cuerpos, pero seguimos en esa fase. A la vez, parece poco tiempo para los familiares porque, como bien me dijo un rescatista, para la familia el «día uno» es el momento en que recuperan los restos de su ser querido.

Seguimos en la fase de extracción de cuerpos, sobre todo en las estructuras más grandes, como las de la Gran Misión Vivienda, las llamadas OPP, donde rescatistas, maquinistas y familiares trabajan para que el proceso sea lo menos traumático posible. La Guaira sigue necesitando ayuda, la cual lógicamente ha mermado. Actualmente, los expertos en el sitio me aseguran que hay más maquinaria que personal, así que no solo se requiere agua potable, sino también manos.

—¿Cómo evalúas el trabajo de la prensa y el de los infociudadanos, quienes tuvieron un papel muy relevante al registrar momentos que quedarán para la historia?

—¡Qué bueno que lo preguntas! Yo viví el terremoto en Los Palos Grandes, Chacao, y al día siguiente salí a las 4:30 a. m., llegando a La Guaira a las 6:00 a. m. Me di cuenta del recibimiento que la gente nos daba a mis colegas y a mí, porque veían en la prensa una tabla de salvación. Eso me parece valiosísimo.

Desde el deslave de Vargas no habíamos tenido una tragedia de esta magnitud. Creo que la gran diferencia a nivel de comunicación social han sido las redes sociales. Permitieron que, en pleno evento, cualquiera que pudiera grabar o transmitir en vivo se convirtiera no solo en víctima, sino en una fuente de información crucial. Hemos tenido que aprender todos en el camino, porque el uso de las redes en una tragedia es muy novedoso. Aunque hubo detalles por corregir, las propias víctimas se convirtieron en informadores, y eso es sumamente valioso.

Foto: Maryorin Méndez

“El público aprecia lo auténtico”

—Se suele decir que el periodista debe mantenerse al margen y no mostrar sentimientos para ser lo más objetivo posible. Sin embargo, somos humanos. Varios colegas expresaron su tristeza y se quebraron en transmisión; aunque algunos opinaban que no debía ser así, la humanidad está, ante todo. ¿Cómo lo ves tú, que tienes años de experiencia en el periodismo?

—Soy muestra de que no me mantengo fría frente a un testimonio doloroso. Me integro y me involucro; es parte de mi personalidad. Estamos viviendo una era en la que las redes sociales exigen transparencia y la gente valora la autenticidad. El periodista no escapa de eso, somos seres humanos.

Nos acercamos, lloramos, abrazamos y nos volvemos acompañantes y fuente de ayuda, no solo redactamos un reporte. No lo veo mal ni lo condeno. Entiendo que pueda chocar porque venimos de una escuela tradicional que dice que no se debe hacer, pero el público aprecia lo auténtico. Ser empáticos nos acerca a la gente, siempre que nazca desde la buena intención. Si se hace por moda, el público lo percibe y lo rechaza.

La objetividad, que no tiene nada que ver con reprimir los sentimientos, se debe mantener: el contraste de fuentes, la consulta a las partes, el distanciamiento ético y el respeto. Sin embargo, acercarnos a llorar o abrazar a una víctima es parte de nuestra condición humana, al fin y al cabo, somos vecinos de la tragedia y son nuestros hermanos venezolanos.

—¿Qué te dice la gente de La Guaira? ¿Cuáles son sus principales necesidades hoy en día?

—La gente es muy agradecida. Rara vez he encontrado rechazo. Cuando ven cómo los vecinos nos reciben a los periodistas o a cualquiera que lleve ayuda, las barreras se rompen. Lo que más piden es que no olviden a La Guaira.

La catástrofe fue tan grande en dimensiones, pérdidas y proporción de terreno, que la recuperación tomará mucho tiempo. Por ello, la solidaridad vista en los primeros días se sigue necesitando y se mantendrá así por meses. «No se olviden de La Guaira», ese es el clamor continuo.

Foto: Maryorin Méndez

La vivencia personal y el llamado a las autoridades

—Maryorin, ¿dónde te tomó el terremoto el pasado 24 de junio?

—Estaba en mi casa. Vivo en un piso seis en Los Palos Grandes, una zona sísmica. Sentí que era el último momento de mi vida y me despedí de mi hija, a quien acompañaba en ese momento. Recuerdo que entré a su cuarto porque ella no lograba vestirse ni reaccionar para salir. Llegó un punto en que me sostuve a un pilar muy cerca de ella y le dije: “Ya, mami, hasta aquí llegamos”.

Justo al decir esas palabras, el sismo cesó. Mi casa quedó hecha un desastre por dentro. Una vez asegurada la integridad de mis hijos, de mi perra y de las visitas, bajamos todos. Cargué el teléfono, llevé baterías externas y ahí comenzó el trabajo.

Caminando por Chacao noté la magnitud del desastre. Me encontré con mis vecinos del edificio Petunia, una tragedia increíble. Durante toda la madrugada que estuve trabajando allí, los reportes indicaban que en La Guaira la situación era peor. Por eso me fui a las 4:30 a. m. y comencé esta cobertura que, dos meses después, no se ha detenido.

—¿Cuál es tu llamado a quienes toman las decisiones en el país?

—Creo que las autoridades deben acudir e ir directamente a La Guaira. Lo que ocurrió en las primeras horas ya pasó y la gente lo tiene presente porque fue muy trágico, pero todavía están a tiempo de brindar más ayuda. Invito a todas las autoridades a bajar, tener contacto directo con la comunidad, escucharlos y dar respuestas concretas.

—Por último, ¿qué fue lo más impactante que viste en La Guaira?

—Dos situaciones en contraste. Por un lado, lo más duro fue dejar de escuchar los gritos de auxilio de personas que aún estaban con vida atrapadas, algo que presencié porque la ayuda no llegaba, no era suficiente o el acceso era imposible.

Por otro lado, lo más impactante fue la fuerza de apoyo del venezolano. Al segundo día vi ese aluvión de personas bajando hacia La Guaira con la bandera de Venezuela y gritando consignas de apoyo; me dije: “Esto es Venezuela”, y me sentí muy orgullosa de nuestro espíritu solidario.

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