Expertos en finanzas señalan que al ciudadano común le beneficia la reforma tributaria porque tendría una economía con menores costos, mayor competencia, mejores posibilidades de empleo y precios más competitivos.
Una reforma tributaria le sirve al ciudadano porque los impuestos no los pagan únicamente las empresas: también los termina pagando toda la gente, directa o indirectamente, a través de los precios de los bienes y servicios que consumen.
En Venezuela existe una estructura tributaria muy compleja, con impuestos nacionales, municipales, y contribuciones parafiscales que se acumulan y elevan los costos de producir, distribuir y comercializar. Por ejemplo, un IVA general de 16 %, un Igtf de 3 % e determinadas operaciones en divisas y otros tributos que afectan la actividad económica, dijo el economista Asdrúbal Oliveros.
Reforma tributaria beneficia al ciudadano con menores costos y más empleos
Con la reforma tributaria el ciudadano “gana una economía con menores costos, mayor competencia, mejores posibilidades de empleo y precios potencialmente más competitivos”, afirmó el director de Suma Consulting.
Destacó que la reforma tributaria debe ir acompañada de disciplina fiscal porque si el Estado reduce impuestos y compensa esa caída de ingresos con emisión monetaria, “terminamos pagando todos a través de una mayor inflación”.
No se trata simplemente de cobrar menos impuestos, sino de tener un sistema tributario más eficiente, justo y favorable al crecimiento económico.
En la sociedad las empresas producen bienes, prestan servicios, generan empleo y realizan inversiones.
Oliveros explicó que cuando una empresa enfrenta una carga tributaria excesiva, tiene menos recursos para invertir, ampliar sus operaciones, contratar trabajadores y mejorar sus remuneraciones. Una reducción de impuestos puede liberar recursos para esas actividades y también permitir que las empresas ofrezcan precios más competitivos.
“Sería irresponsable afirmar que una reducción de impuestos se traduce automáticamente en mayores salarios. Eso depende de factores como la competencia, la productividad, la demanda y las condiciones del mercado laboral”, aclaró.
Señaló que las prestaciones sociales también podrían beneficiarse indirectamente si aumenta el empleo formal y mejoran las remuneraciones, aunque sus condiciones dependen de la legislación laboral.
La eliminación de máquinas fiscales traerá mejora en precios y modernización
Respecto a la derogación de las máquinas fiscales, Oliveros indicó que no se trata de eliminar la obligación de facturar ni los mecanismos de control tributario, sino de modernizarlos. Las máquinas fiscales representan un costo de adquisición, mantenimiento y actualización para miles de comercios, especialmente pequeños establecimientos.
La derogación de las máquinas beneficia a los ciudadanos, primero, ”porque reducir los costos administrativos de los negocios puede contribuir a mejorar su competitividad y eventualmente los precios”.
Segundo, porque facilita la incorporación de pequeños comerciantes y emprendedores a la economía formal. Y tercero, porque un sistema de facturación electrónica bien diseñado puede mejorar la trazabilidad de las operaciones, reducir la evasión y hacer más eficiente la recaudación.
“Pensemos en una pequeña tienda que debe destinar recursos a equipos, mantenimiento y trámites, cuando podría utilizar soluciones digitales más económicas”, dijo.
La clave no es eliminar controles, sino sustituir procedimientos costosos por mecanismos modernos, accesibles y eficientes.
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