Por Grace Lafontant León (Comunicaciones UCAB)
Un mes después de los terremotos en Venezuela, reconstruir es la gran tarea pendiente tras atender la emergencia y a las víctimas. Pero más allá de quitar los escombros y adecuar parcelas, lo más importante es ser cautos acerca del cómo rehabilitar y qué tipo de construcciones levantar.
Así lo señala José Humberto Gómez, director de la Escuela de Arquitectura de la UCAB.
“En este momento no debemos acelerar los procesos. Hay que dedicar más tiempo a la reflexión y estudio sobre qué, por qué y cómo ocurrió. Una vez comprendido eso, debemos entrar en un debate sobre la reordenación del territorio, sobre todo en esas zonas que están muy expuestas a riesgo de todo tipo (…) No se trata solamente de edificar en parcelas limpias de escombros. Hay vacíos que no se llenan, sino que se transforman, hay vacíos necesarios para las ciudades”, afirma el arquitecto, docente e investigador.
Sostiene Gómez que para tal reflexión es importante la participación de distintos sectores con conocimiento de causa, incluyendo instituciones del gobierno, universidades, colegios de ingenieros y “todo aquel que pueda aportar”.
“Deberíamos entrar en un período de debate acerca de lo que se debe y puede construir ahí”, remarca.
Aunque el tiempo y costo para levantar nuevamente al litoral guaireño es indefinido –“no podemos siquiera estimarlo aún”, dice el arquitecto- sí es imperativo "ser rigurosos" y definir densidades de población, tipología de edificios, usos del espacio y determinar las zonas de mayor riesgo, de acuerdo con los distintos tipos de suelo, "para construir u ocuparlas con zonas verdes, parques, espacio público". "Tenemos que encontrar un equilibrio en términos de la política de ocupación”, apunta.
«Uno no puede decir irresponsablemente que todo estuvo mal construido»
Gómez explica que es apresurado ofrecer conclusiones acerca de qué falló exactamente en La Guaira, donde calcula que unas 400 edificaciones resultaron afectadas, en mayor o menor escala.
“He escuchado muchas tesis y perspectivas, pero hay que sumarlas, verificarlas y dar con una mejor hipótesis sobre lo que nos ocurrió”.
Resalta, en cambio, la importancia de estudiar por qué colapsaron ciertas estructuras y “aprender de aquello que sobrevivió”.
“No hay una única respuesta porque no es cierto que desde una sola consideración tú puedes explicarlo. Uno no puede decir irresponsablemente que todo estuvo mal construido. Porque hubo edificaciones que se cayeron, pero que estaban muy bien construidas. Quizá hubo algún tipo de negligencia en términos constructivos, eso nos tocará verlo en qué proporción exactamente”, aclara.
A juicio del arquitecto, en La Guaira se dio la tormenta perfecta: “Ocurrió un evento telúrico inimaginable en una conjunción que, incluso para los estudiosos, es ‘fascinante’ porque es un evento anormal”. Aunado a ello, el fenómeno se dio en una zona de “suelos no competentes, suelos aluviales de sedimentación” y con una tipología de edificaciones particular (torres altas).
Este “evento fuera de todo pronóstico”, sigue, fue de tal magnitud que ni siquiera “el calculista más competente ni el más conservador se pudo haber planteado un escenario como este en esa situación”.
En ese sentido, Gómez considera que es probable que las normas de construcción vigentes sean sometidas a revisión. “No porque estén desactualizadas, sino porque es una oportunidad para hacer previsiones más estrictas”, acuña.
“Yo como arquitecto llevaría ahora la discusión hacia cuál es la tipología de edificación que debe ir en una zona tan vulnerable como el litoral. El geólogo se hará otra pregunta, el sismólogo otra y el ingeniero civil lo mirará desde otro ángulo”, apunta.
Reconstruir, rehabilitar y encontrar «balance entre espacios construidos y vacíos»
Más allá del debate por venir, José Humberto Gómez tiene claro que la reconstrucción no es solo un tema para la arquitectura, la ingeniería y la geología. También el factor social y antropológico tienen un peso significativo.
Considera que parte de volver a habitar las diferentes zonas de la costa guaireña requiere de construcciones mejor adaptadas a los tipos de suelo. Por ejemplo, evitar torres altas y dar prioridad a parques, paseos, plazas, jardines, entre otras soluciones.
“Esto, diría, es casi un requisito que necesita planificación y diseño urbano. Probablemente se trate de encontrar un mejor balance entre espacios construidos y los vacíos”, precisa.
Reconstruir, sin embargo, no solo implica alzar nuevos edificios. También significa volver sobre aquellos que permanecen en pie y requieren de refuerzos importantes. Afirma que, si a un edificio se le puso una etiqueta roja tras las primeras inspecciones, “es decir, después de un triaje solo visual”, eso no implica necesariamente que deba ser demolido, sino ser sometido “a estudios más profundos con equipos especializados”.
“En Venezuela contamos con la tecnología y el conocimiento para hacer esos refuerzos. Sin embargo, creo que la carencia está en la parte de equipos para hacer estudios más profundos. Estos se deberían adquirir. Y, por supuesto, hay que ampliar la cantidad de patólogos estructurales, porque en este momento están saturados de trabajo, no tienen cómo dar respuesta rápida a toda la demanda que hay”.
Con respecto al factor social, el investigador recuerda que, tras el deslave de 1999, a muchas personas se les asignaron viviendas en otras zonas del país. “Pero ¿qué pasó con el tiempo? Abandonaron esas viviendas y regresaron a La Guaira porque ahí tenían sus afectos, su arraigo. Este proceso no es tan sencillo como ‘bueno, ahora tú te vas a vivir a Aragua, porque no son de ahí, son del mar, sus apegos están ahí”.
De allí que la entrega de viviendas debe ser considerada en términos psicológicos, sociales y antropológicos. “Temporalmente los puedes trasladar a otro lugar mientras reconstruyes, como dije, bajo unos criterios muy claros. Pero una vez se cumpla esta condición, entonces, puedes devolver a los habitantes a su lugar de vida. Es un proceso largo, pero creo que es lo correcto”, recomienda.
Formar, investigar y aportar soluciones: el rol de las universidades
Una de las sensaciones que tiene Gómez con respecto a lo ocurrido el pasado 24 de junio es que los terremotos “nos agarraron fuera de base a todos”. Y eso, a su criterio, es un gran aprendizaje. “Sabemos que vendrán otros sismos, pero debemos estar mejor preparados, en conjunto, todos los sectores de la sociedad. Esa es, quizás, la lección más dolorosa que nos deja esto. No debe volver a ocurrir”, reflexiona.
En este sentido, considera que el rol de las universidades es y debe seguir siendo el que le corresponde: formar, investigar y aportar soluciones aplicadas.
Celebra el trabajo que han emprendido, después de la tragedia, diversas instituciones como la UCAB, la Universidad Central de Venezuela y el Colegio de Ingenieros, que han dictado cursos de capacitación para los encargados de hacer las inspecciones en edificios y estructuras, algo que propone institucionalizar más allá de la emergencia. “Esa debería ser una política permanente. Deberíamos tener brigadas de triaje de estructuras”, dice.
También cree que los postgrados relacionados con ingeniería civil deberán hacer mayor énfasis en la preparación de especialistas en áreas como sismorresistencia y patología estructural. “Esto dejó mucho trabajo y hay que estar preparados para el próximo evento que, quizás, sea en otras zonas del país”, indica.
Sobre la Escuela de Arquitectura que dirige, recuerda que el plan de estudios de la carrera ofrece una robusta preparación que contempla asignaturas de Diseño Estructural, Materiales de Construcción y otras sobre tecnología referida a los sismos, sustentabilidad y riesgos. “Nosotros nos apoyamos de los ingenieros para los cálculos”, puntualiza.
Pensando en lo que demanda el contexto postsismos, se incorporó una electiva que versa sobre los principios de sismorresistencia en la arquitectura.
“Porque no se debe confundir sismorresistencia con antisísmica. El objetivo de la primera es que el edificio se mantenga en pie para permitir que los pobladores logren escapar; antisísmica es aquella que sí está pensada para aguantar el sismo, esas son las tecnologías que se usan en Chile o Japón. Pero son muy costosas y difíciles de masificar”, precisa.
También se llevará adelante un ciclo de encuentros con expertos, en septiembre y en octubre, mes en el que se conmemora la ingeniería civil. “El terremoto, sin duda, será el tema central de los encuentros de este año”, indica.
Arquitectura UCAB prepara “laboratorio de aprendizaje” con Shigeru Ban
Como parte del trabajo de investigación y formación de Arquitectura UCAB, José Humberto Gómez espera impulsar un «laboratorio de aprendizaje» sobre el diseño y construcción antisísmica y de emergencia, a partir de experiencias exitosas aplicadas nacional e internacionalmente.
“Creemos que esta lamentable coyuntura nos permite impulsar una de nuestras líneas de trabajo como escuela. Ahí es donde, creo, que está la mayor ganancia, más allá de que lo que hagamos tenga alguna incidencia directa en esta situación”, señala.
Para comenzar, la Escuela trabajará con dos diseños de casas o refugios provisionales con criterio sostenible, «generosamente cedidos» por el arquitecto japonés Shigeru Ban, ganador en 2014 del Premio Pritzker, el más importante de esta disciplina a nivel internacional. El tokiota autorizó a la dependencia ucabista a utilizar los modelos con fines académicos, gracias la gestión y enlace de la arquitecta venezolana Dariana Ramírez, quien realizó pasantías en Shigeru Ban Architects París.
Ban fundó en 1995 la organización Voluntary Architects’ Network, a través de la cual ha impulsado decenas de proyectos de refugio temporal y asistencia de emergencia en distintos países del mundo.
Los prototipos de «Paper Log House (PLH)» y «Paper Partition System (PPS)», una vivienda temporal y un sistema de división de espacios para refugios basados en el uso de tubos de papel reciclado, serán fabricados en el FabLab de la Facultad de Ingeniería de la universidad, con la participación de profesores y estudiantes voluntarios.
«Es vital aprender de la mano de Shigeru Ban, no solo porque pueda tener una aplicación real en este momento de tragedia, sino porque Venezuela tiene normalmente este tipo de demandas de viviendas, un primer refugio, así como espacios adecuado de atención a damnificados y comunidades que así lo necesitan», indica el docente.
Según Gómez, tentativamente en septiembre Shigeru Ban realizará una visita a la UCAB para compartir con la comunidad académica. «Él está motivado, casi urgido de venir a Venezuela. Visitará la zona, revisará los prototipos y veremos de qué manera evolucionamos con nuestras propias ideas a partir del aprendizaje», asevera.
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