Guía para cuidar tu salud mental tras los terremotos en Venezuela, estés dentro o fuera del país

¡Lo que sientes tiene nombre!

Viernes, 26 de junio de 2026 a las 04:00 pm
Guía para cuidar tu salud mental tras los terremotos en Venezuela, estés dentro o fuera del país

Después del doble terremoto que sacudió Venezuela, más de 130 réplicas que mantienen al país en vilo. Pero hay otra réplica, silenciosa, que se vive por dentro: el miedo que no se va, el cuerpo que sigue en alarma, la sensación de que todo se mueve aunque el suelo ya esté quieto.

Esa reacción tiene nombre, tiene explicación y, sobre todo, tiene salida. Esta es una guía pensada para dos públicos: quienes están dentro de Venezuela viviendo la emergencia en carne propia, y la enorme diáspora venezolana —en Estados Unidos, en América Latina, en Europa— que sigue cada noticia desde lejos con el corazón apretado.

Primero, lo más importante: lo que sientes es normal

Los especialistas de PsicoData Venezuela, el programa de investigación de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), fueron claros tras los sismos: temblar, sentir el corazón acelerado, tener ganas de llorar o percibir que el piso sigue moviéndose no es exageración ni debilidad. Es la respuesta natural del organismo ante una amenaza que fue real. El insomnio, la irritabilidad y el temor a una nueva réplica entran dentro de esa misma reacción de protección.

Reconocerlo es el primer paso para no agregarle culpa al miedo. Nadie está "fallando" por sentirse desbordado después de algo así.

Si estás dentro de Venezuela

Cuando el cuerpo queda en estado de alarma, la meta no es negar el susto, sino ayudar al organismo a recuperar la sensación de seguridad. PsicoData recomienda gestos sencillos y concretos:

  • Respirar despacio, inhalando unos tres segundos y exhalando más lento, alrededor de cinco.
  • Anclarse al presente: apoyar bien los pies en el suelo y mirar alrededor para registrar que, en este momento, se está a salvo.
  • Hidratarse a sorbos pequeños.
  • Hablar con alguien que transmita calma, en lugar de quedarse a solas con la angustia.
  • Hacer una acción concreta: ubicar a la familia, ordenar lo que quedó revuelto, ayudar a poner orden alrededor. La acción devuelve la sensación de control.

Hay conductas que, aunque parezcan un alivio, terminan profundizando el malestar: ver una y otra vez los videos del terremoto, reenviar audios y rumores alarmistas, recurrir al alcohol o automedicarse para "calmarse", reprimir el llanto o exigirse (y exigirles a otros) "superarlo ya". Quedarse en soledad cuando se está muy alterado tampoco ayuda.

Para muchas familias venezolanas, la fe es un sostén genuino que da fortaleza y esperanza. Los psicólogos de la UCAB invitan a apoyarse en ella sin usarla para negar el miedo, culpabilizar a nadie ni interpretar la tragedia como un castigo. Sentir miedo, recuerdan, no es falta de fe.

Si estás fuera: el peso de mirar desde lejos

La distancia no protege del dolor. Al contrario: la diáspora vive una forma particular de angustia, hecha de impotencia, culpa por no estar y la zozobra de no lograr comunicarse. La organización NetBlocks reportó que la conectividad a internet cayó drásticamente en Venezuela cuando los sismos dañaron la infraestructura eléctrica y de telecomunicaciones, lo que multiplica la ansiedad de quien espera, del otro lado, una señal de que sus seres queridos están bien.

Algunas claves para sostenerse desde afuera:

  • Limitar la sobreexposición a la tragedia. Informarse es necesario; consumir imágenes del desastre en bucle, durante horas, mantiene el cuerpo en estado de alarma sin que ayude a nadie.
  • Verificar antes de compartir. En medio de la angustia colectiva circulan rumores y videos viejos. Difundir información no confirmada agrava el pánico de quienes están dentro.
  • Canalizar la impotencia en algo útil. Apoyar campañas de ayuda verificadas, contactar redes de venezolanos, organizar envíos: la acción concreta alivia la sensación de parálisis, igual que dentro del país.
  • Hablarlo. Buscar a otros venezolanos que sientan lo mismo y nombrar la culpa de "estar a salvo mientras los míos no lo están" le quita poder a ese pensamiento.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Hay señales que indican que ya no basta con esperar a que pase. Conviene pedir apoyo cuando el miedo no cede con el correr de las horas, cuando no se logra dormir nada, cuando aparecen crisis repetidas o pánico constante, cuando se vuelve imposible cuidar de uno mismo o de la familia, o cuando asoman ideas como "no puedo más". Ante ese último tipo de pensamiento, la ayuda no debe esperar.

A una llamada de distancia: PsicoLínea UCAB

Para la población dentro de Venezuela, la Escuela de Psicología de la UCAB mantiene PsicoLínea UCAB, un servicio de atención gratuito, anónimo y confidencial. A través de una llamada, profesionales activos de la institución ofrecen primeros auxilios psicológicos e intervención en crisis: ese acompañamiento para los momentos en que la persona se siente tan desbordada que no logra reconocerse a sí misma.

Teléfonos de PsicoLínea UCAB:

  • 0414-121.7882
  • 0424-172.3981

PsicoLínea forma parte del Programa de Prevención del Suicidio de la UCAB y nació en 2024 a partir de los hallazgos del estudio PsicoData, que ya venía advirtiendo sobre los altos niveles de ansiedad, duelo e incertidumbre en el país. Hoy, tras los sismos, ese acompañamiento se vuelve aún más necesario.

La UCAB también difunde "Psicoherramientas" —infografías de orientación y autocuidado— a través de sus cuentas @psicologia_ucab y @psicodatavzla, y desarrolló el Psicomapa, un directorio digital donde se pueden ubicar, estado por estado, organizaciones que prestan atención psicológica y psiquiátrica gratuita o de bajo costo.

Volver a la rutina, poco a poco

Entre las estrategias de recuperación, los especialistas insisten en algo que suena pequeño pero pesa mucho: retomar, en la medida de lo posible, los hábitos cotidianos. Volver al trabajo o al estudio, preservar las horas de sueño, la alimentación y la higiene personal. La rutina es, en sí misma, una forma de decirle al cuerpo que la vida continúa.

Venezuela atraviesa una de sus horas más difíciles. Cuidar la salud mental —la propia y la de los nuestros, estemos donde estemos— no es un lujo en medio de la emergencia: es parte de la reconstrucción.

Si tú o alguien cercano atraviesa una crisis emocional, no esperes a estar peor para pedir ayuda. Dentro de Venezuela, PsicoLínea UCAB atiende de forma gratuita y confidencial en los números 0414-121.7882 y 0424-172.3981. Si estás fuera del país, busca los servicios de atención en salud mental y las líneas de crisis disponibles en tu lugar de residencia.

Visita nuestra sección de Servicios 

Para mantenerte informado sigue nuestros canales en TelegramWhatsApp y Youtube

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

TEMAS DE HOY:
VENEZUELA
Escoge tu edición de 2001online.com favorita
Venezuela
América