El sistema braille es un código táctil de seis puntos que abre las puertas de la autonomía, accesibilidad, educación y empleo para las personas con discapacidad visual.
En Caracas, existen instituciones históricas y redes de apoyo dedicadas a la alfabetización y la integración a través de este método. Sin embargo, hay muchas realidades detrás del aprendizaje de este código de doscientos años de antigüedad.
Frente al auge de los lectores de pantalla y las notas de voz en los teléfonos inteligentes, la vigencia del sistema suele ponerse en duda.
Para Gleidy Oropeza, profesora de educación especial con 26 años de trayectoria en el área "el braille y la tecnología se complementan, no se reemplazan".
La especialista explica que la lectura táctil es insustituible en la infancia, aunque en muchos casos quien la aprende es una persona de mayor edad que fue diagnosticado con ceguera por alguna enfermedad o un joven con discapacidad visual por accidente u otra situación similar.
"Hay que respetar todo un proceso emocional antes de iniciar; no puedes llegar a explicarle braille a una persona que está deprimida por la pérdida de la vista", advierte.
¿Dónde aprender braille en Caracas?
Caracas cuentan con espacios dedicados a la alfabetización y la integración a través de este método.
Una de las principales es el Centro de Atención Integral de Deficiencias Visuales, del cual hay uno en cada estado, menos en Delta Amacuro.
También se encuentra el Instituto Nacional de Rehabilitación Dr. J.J. Arvelo, dedicado a las personas con pérdida de visión adquirida.
Por otro lado, la Fundación Máxima Visión (EsComAcc), a través de su Escuela de Comunicación Accesible, mantiene abiertos talleres de sistema braille y Lengua de Señas Venezolana (LSV) enfocados en toda la familia y profesionales que atienden público.
La duración del aprendizaje depende de si la persona nació con la condición o si es una ceguera adquirida, lo que requiere desarrollar la sensibilidad en las yemas de los dedos por tacto pasivo a activo.
Si un adulto vidente o ya alfabetizado desea aprender la signografía por motivos profesionales, un taller intensivo con regleta y punzón puede tomar apenas una semana.
En cuanto a los libros, la primera, y más factible opción, es el Servicio para Personas con Discapacidad Visual (SPDV) de la Biblioteca Nacional, que ofrece préstamo en sala, colecciones especiales, digitalización de textos y adiestramiento informático adaptado.
Para los especialistas, la meta urgente es que los profesores de educación regular adquieran la capacidad de realizar ajustes curriculares.
Una vez superada la alfabetización, el alumno ciego debe aprender matemáticas, geometría o ciencias sociales; materias que existen en braille pero requieren recursos didácticos específicos para que el estudiante reconstruya el mundo a través de sus manos
"Lo que el ojo hace con las letras al leer, lo hacen los dedos en el código en relieve", expresó la profesora Gleidy Oropeza.
Visite nuestra sección Servicios
Mantente informado en nuestros canales de WhatsApp, Telegram y YouTube
