El objetivo del alcalde de Nueva York, Zohan Mamdani, es abordar la crisis de vivienda y redistribuir la riqueza inmobiliaria, y para ello, la administración local ha diseñado un plan estructurado en dos fases que introduce un impuesto progresivo sobre las viviendas de lujo.
Esta iniciativa tiene como meta recaudar miles de millones de dólares, que se destinarán directamente a la creación de vivienda asequible en los cinco distritos de la ciudad.
Fase 1: Identificación y recargo inmediato a viviendas vacías en Nueva York
La primera etapa del plan se centra en auditar y penalizar las transacciones inmobiliarias de alto valor, así como los apartamentos de lujo que permanecen vacíos durante gran parte del año.
Según datos e informes macroeconómicos de instituciones como el Urban Institute y la New York Housing Conference, las propiedades que se utilizan solo como activos de especulación o pied-à-terre disminuyen considerablemente la oferta de vivienda disponible.
En esta primera fase, se establece un impuesto de transferencia adicional para cualquier propiedad residencial que supere un umbral de valor multimillonario, junto con una tasa de penalización para los propietarios que no residen en la propiedad.
La alcaldía implementa este primer paso a través de mecanismos ejecutivos directos que facilitan la recaudación fiscal sin necesidad de reestructurar de inmediato todo el código de zonificación de la ciudad.
Fase 2: Reforma integral y el impuesto progresivo a permanente del alcalde de Nueva York
La segunda fase, que se plantea como el pilar a largo plazo, necesita una buena coordinación legislativa a nivel estatal.
Esta etapa transformará el impuesto temporal en un gravamen predial progresivo y permanente, basado en el valor real de mercado de los condominios de lujo.
Investigaciones del Independent Budget Office (IBO) de Nueva York, junto con análisis de la Tax Foundation, muestran que el sistema fiscal actual de la ciudad a menudo favorece desproporcionadamente a los propietarios de condominios de alta gama en comparación con las familias trabajadoras.
La Fase 2 tiene como objetivo corregir esta desigualdad. Los ingresos generados se destinarán a un fondo rotatorio municipal, administrado por el Departamento de Preservación y Desarrollo de la Vivienda (HPD), garantizando así el desarrollo continuo de miles de unidades habitacionales para neoyorquinos de ingresos bajos y moderados.
Con este enfoque dual, Nueva York busca enviar un mensaje claro al mercado global: la vivienda debe ser considerada un derecho social fundamental y no solo un producto para inversionistas extranjeros.
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