El Fondo Monetario Internacional (FMI) ratificó la proyección de crecimiento económico para los Estados Unidos en un 2,3% para el cierre del año 2026. De acuerdo con el informe de Perspectiva Económica Global (WEO, por sus siglas en inglés), el desempeño de la actividad productiva estadounidense muestra una base sólida, impulsada de manera prioritaria por la inversión corporativa en bienes de propiedad intelectual, el desarrollo de la inteligencia artificial y los ingresos derivados del sector energético en el mercado internacional.
A pesar de que el Producto Interno Bruto (PIB) registró una tasa anualizada del 2,1% durante el primer trimestre —una cifra ligeramente inferior al 2,5% calculado inicialmente en las evaluaciones del mes de abril—, los analistas del organismo financiero internacional enfatizan que el ritmo de expansión sigue siendo consistente. El panorama general se encuentra respaldado por una política fiscal firme, un consumo privado resiliente y una notable recuperación del gasto público en comparación con los trimestres precedentes, factores que logran compensar el incremento de las importaciones.
Vectores de crecimiento y el nuevo panorama energético
La consolidación económica de los Estados Unidos responde a transformaciones estructurales en la inversión privada y a coyunturas geopolíticas determinantes:
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Liderazgo petrolero global: Tras el estallido del conflicto en Medio Oriente y la ruptura del alto el fuego con Irán debida a las incursiones en el Estrecho de Ormuz, Washington afianzó su ventaja como el principal exportador mundial de crudo y derivados, registrando un volumen que asciende a más de 14 millones de barriles diarios.
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Tracción tecnológica y bursátil: La concentración de los mercados de renta variable en acciones vinculadas a la inteligencia artificial ha impulsado los índices financieros de la nación, un fenómeno de alta capitalización que el FMI también observa en plazas de Japón, Corea y Taiwán durante este segundo trimestre de 2026.
Divergencias regionales y variables macroeconómicas
El escenario de solidez de la economía estadounidense contrasta con las realidades de sus socios comerciales de América del Norte. Para Canadá, el FMI recortó las previsiones de crecimiento hasta el 1,1% en 2026, lo que representa una disminución de cuatro décimas frente a los pronósticos de abril. El estancamiento canadiense se atribuye a un menor crecimiento demográfico, la contracción de las inversiones y una persistente incertidumbre comercial, proyectando una recuperación hacia el 1,7% en 2027 sujeta a la efectividad de sus reformas internas.
En el plano monetario general, el Fondo opera bajo la premisa de que las tasas de interés de referencia en la Reserva Federal estadounidense y en el Banco Central Europeo se mantendrán estables, configurando una política monetaria global menos expansiva. Respecto a la inflación, que se estima en un 4,7% a escala global, el informe proyecta que los índices subyacentes —que excluyen los volátiles precios de alimentos y energía— retornarán de manera paulatina a los rangos de normalidad fijados por los bancos centrales, una meta que en el caso específico de los Estados Unidos se alcanzaría de forma definitiva hacia finales de 2027.
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