Una grave enfermedad asociada con el consumo de la cocaína rosa, conocida como tusi, encendió las alarmas entre profesionales de la salud en Colombia.
Diversos médicos de la ciudad de Medellín reportaron un aumento repentino de casos de isquemia (necrosis) en extremidades inferiores de jóvenes consumidores de la sustancia ilícita.
Especialistas en medicina de urgencias describieron que, desde el pasado mes de abril, comenzaron a atender a pacientes de entre 28 y 35 años con obstrucción vascular aguda.
Riesgo de amputación por consecuencias del consumo de tusi
De acuerdo con la publicación de El Colombiano, el médico de urgencias Julián Camilo Vargas Roa, describió que “es un fenómeno extremadamente raro” para ese rango etario.
En tal sentido, explicó que “para que se produzca una isquemia aguda se requieren normalmente placas de grasa que afectan la circulación, lo que es frecuente en ancianos, hipertensos y diabéticos. Pero estos muchachos lo que tenían era vasoespasmo, un cierre importante de las arterias por vasoconstricción”, precisó Vargas.
Los pacientes recibieron atención en unidades de cuidados intensivos y, según el médico, evolucionaron de forma favorable, sin que se registraran amputaciones.
La necrosis se comporta como un infarto, pero en las extremidades, detallaron los médicos. La interrupción del flujo sanguíneo priva de oxígeno al tejido, y en casos severos, puede llevar a la muerte celular y la necesidad de amputar.
Una droga "impredecible"
La sustancia conocida como tusi, también llamada “cocaína rosada”, puede contener químicos que la hacen “impredecible”. Aunque en sus inicios su principio activo era el 2CB, una feniletilamina psicodélica, los análisis recientes revelan que su composición varía lote a lote.
Un estudio cromatográfico realizado en Colombia detectó que las muestras pueden contener cafeína (96%), ketamina (96%), MDMA (88%), paracetamol (72%) y cocaína (52%). Lo único común es el color rosado, resultado del uso de colorantes, pero la mezcla real cambia constantemente.
Actualmente, el 2CB original desapareció de las muestras. La organización Échale Cabeza, que monitorea las drogas en Colombia, señaló que “lo que llega al consumidor es otra cosa, y nadie sabe exactamente qué”. Según sus datos, entre 2012 y 2015 algunas muestras aún contenían hasta 5% de 2CB, pero ahora ese porcentaje es nulo.
En Medellín, la facilidad de acceso al tusi es causa de alerta. La sustancia se vende en tiendas de barrio, fiestas electrónicas y bares, e incluso circulan 43 marcas identificadas por las autoridades, cada una con variaciones en los componentes.
El tusi no es una sustancia de laboratorio controlado. Su fabricación suele realizarse en casas, y esto hace que sus efectos y riesgos, incluida la posibilidad de una sobredosis, sean altamente impredecibles.
Daños cardiacos por consumo de tusi
Un estudio publicado en abril de 2026 en la revista CASE de la Sociedad Americana de Ecocardiografía describió cuatro casos de jóvenes colombianos que sufrieron daños graves en sus válvulas cardíacas tras consumir tusi de forma regular. Todos necesitaron cirugía de reemplazo.
El seguimiento de estos casos se complica, debido a que la isquemia asociada al consumo de drogas no es una enfermedad de reporte obligatorio. Ni la Secretaría de Salud de Medellín ni organizaciones han registrado oficialmente estos episodios.
En Bogotá, el caso de un joven de 22 años que llegó a urgencias con ambas piernas isquémicas (con necrosis) al borde de la amputación fue documentado por el doctor Luis Felipe Cabrera y su equipo.
El paciente, tratado con vasodilatadores durante tres semanas, logró conservar sus extremidades. Otros seis casos similares se presentaron en el mismo hospital.
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