Un hombre, refugiado sudanés y solicitante de asilo, protagonizó un violento ataque contra un ciudadano en Belfast, Irlanda, tras el cual se originó una ola de violencia.
De acuerdo con los reportes, el inmigrante atacó a la víctima con un arma blanca, la cual clavó varias veces en la cabeza del agredido.
La indignación de la ciudadanía por el violento episodio causó que este miércoles se presentaran disturbios en las calles de la localidad, con vehículos y edificios en llamas y, supuestamente, actos de acoso y humillación hacia inmigrantes.
Violento apuñalamiento detonó ola de violencia en Belfast
El hecho que detonó la ola de violencia en las calles de Belfast fue el ataque con arma blanca, ocurrido este 8 de junio. La víctima, un hombre de unos 40 años de edad sufrió heridas muy graves en la cabeza, el cuello y los ojos, por la agresión de un hombre sudanés, de 30 años, solicitante de asilo.
La violenta agresión captó la atención en por las redes sociales y provocó una profunda indignación ciudadana.
Las autoridades descartaron que se tratara de motivos terroristas y detuvieron al agresor, quien compareció ante un juez bajo la acusación de intento de asesinato, entre otros delitos.
Un vecino de la localidad fue quien sometió al atacante tras golpearlo varias veces con un palo. La víctima quedó en estado grave.
Disturbios en calles de la ciudad de Irlanda
La brutalidad del ataque causó que supuestos “grupos antiinmigración” y ciudadanos que denunciaron constantes incidentes relacionados con inmigrantes, salieran a las calles.
Lo que empezó como una protesta, derivó en actos violentos contra el mobiliario urbano, se quemaron vehículos y autobuses.
Además, se reportaron supuestos ataques contra la población inmigrante. Varias familias de etnias minoritarias habrían abandonado sus casas ante las supuestas amenazas de agresión.
Medios locales y representantes políticos de la ciudad señalaron que figuras como Tommy Robinson, el activista político británico, difundieron mensajes sobre el caso en redes sociales y ayudaron a convertir el apuñalamiento en un "evento desencadenante" para la movilización antiinmigración.
La primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, calificó los ataques contra inmigrantes de "matonismo" y "cobardía".
Por su parte, la ministra de Justicia, Naomi Long, afirmó que el crimen original “está siendo explotado para justificar violencia racista”.
El primer ministro británico, Keir Starmer, condenó tanto el apuñalamiento como los disturbios posteriores.
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