Desde las exclusivas residencias frente al mar en el sur de California hasta los vibrantes restaurantes, hoteles y destinos turísticos del litoral del Pacífico en México —como el famoso malecón de Mazatlán—, una fuerza imparable de la naturaleza está causando estragos.
Las intensas marejadas y la erosión del agua encienden las alarmas en California
Detrás de este panorama destructivo se encuentra un fenómeno oceánico a gran escala que los científicos llaman ondas Kelvin.
Según informes de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y análisis de BBC Mundo, estas perturbaciones operan silenciosamente bajo la superficie del mar, elevando el nivel del agua y amplificando los daños provocados por tormentas recientes.
¿Qué son las ondas Kelvin y cómo funcionan?
A diferencia de las olas comunes que rompen ruidosamente en la orilla, las ondas Kelvin se desplazan a gran profundidad y a nivel global.
El doctor Michael Jacox, oceanógrafo investigador del Southwest Fisheries Science Center y del NOAA Physical Sciences Laboratory, explica que estas ondas suelen originarse en el oeste del Pacífico ecuatorial y se mueven de oeste a este a lo largo de la línea del ecuador.
Al llegar a las costas de Sudamérica, cambian de dirección y siguen su camino hacia el norte como ondas atrapadas en la costa, abriéndose paso por América Central, México y el sur de Estados Unidos.
"Las ondas Kelvin por sí mismas no representan una amenaza directa para las comunidades costeras", detalla la NOAA.
Sin embargo, su verdadero peligro radica en su capacidad para actuar como un factor multiplicador. Mientras avanzan, generan un abultamiento de agua cálida que eleva temporalmente el nivel del mar entre 15 y 30 centímetros (de 6 pulgadas a 1 pie), una anomalía considerable impulsada este año por la fuerza de un potente fenómeno El Niño.
El efecto multiplicador: ¿Por qué el oleaje se vuelve destructivo?
Expertos consultados por medios internacionales destacan que el verdadero peligro aparece cuando este aumento en el nivel del mar se une a otros factores climáticos.
Ángel Adames, profesor del departamento de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de Wisconsin-Madison, lo explica de manera clara a BBC Mundo:
"Usualmente una onda Kelvin costera sube el nivel del mar unos cuantos centímetros [...]. Pero este año estamos hablando de una elevación de hasta un pie, más de 30 cm de aumento. La onda por sí misma no es destructiva, sino que el efecto de aumento en el nivel del mar, que ya de por sí está alto, potencia el oleaje fuerte".
Cuando mareas extremas, tormentas tropicales o marjadas ciclónicas coinciden con esta elevación provocada por la onda Kelvin, el agua penetra con mayor energía en zonas urbanas costeras, destruyendo defensas, obligando a evacuaciones preventivas y amenazando infraestructuras críticas en California y México.
Pronóstico y alertas de la NOAA para los próximos meses en California
Los informes meteorológicos y oceanográficos del NWS (Servicio Meteorológico Nacional de EEUU) y la NOAA nos dicen que lo que estamos viendo no es solo un evento aislado.
En este momento, una enorme onda Kelvin está avanzando a lo largo de la costa oeste de América del Norte, mientras que otras dos o tres se están moviendo lentamente desde los trópicos.
Los científicos advierten que estas oscilaciones mantendrán los niveles del mar elevados a lo largo de la costa oeste de Estados Unidos y México durante todo el invierno.
Con mareas extraordinarias a la vista en las próximas semanas, las autoridades de protección civil están instando a la población a mantenerse alejada de las playas, malecones y áreas vulnerables, ya que existe un riesgo real de inundaciones y erosión costera severa.
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