El sistema ACE se expande: cómo son las multas de hasta $250 por bloquear carriles de autobús

El sistema funciona como una extensión del control policial tradicional, capturando imágenes y videos en tiempo real

Lunes, 13 de julio de 2026 a las 02:55 pm

El uso de cámaras automáticas para sancionar a los conductores que invaden los carriles exclusivos se ha convertido en una de las estrategias más contundentes de Nueva York para combatir el tráfico y acelerar el transporte público.

La iniciativa, impulsada por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) en conjunto con el Departamento de Transporte de la ciudad (NYCDOT), avanza a paso firme para transformar la movilidad urbana de más de un millón de pasajeros diarios, aunque su expansión no está libre de polémicas.

A partir del pasado viernes 10 de julio de 2026, el programa entró en una nueva fase con la activación del sistema en líneas clave: la ruta M7 en Manhattan y las líneas Q10 y Q80 en el distrito de Queens.

Con este despliegue, la ciudad busca consolidar un modelo tecnológico de supervisión en movimiento que automatice por completo la detección de infracciones viales.

¿Cómo funciona el sistema ACE y cuáles son las multas?

El programa, denominado Control Automatizado por Cámaras (ACE, por sus siglas en inglés), se apoya en dispositivos instalados directamente en más de 1,900 autobuses que patrullan 63 rutas a lo largo de unas 810 miles (1,304 kilómetros) de recorrido.

El sistema funciona como una extensión del control policial tradicional, capturando imágenes y videos en tiempo real de la matrícula, hora y localización exacta de los infractores.

Las cámaras del sistema ACE están calibradas para detectar tres conductas específicas que colapsan el tránsito:

  • Circular o estacionarse indebidamente en carriles exclusivos de autobús.

  • Bloquear de manera parcial o total las paradas autorizadas.

  • Estacionarse en doble fila (double parking).

Antes de emitir cualquier sanción, un equipo técnico del NYCDOT revisa minuciosamente el material gráfico. Las multas iniciales parten de los USD 50 y pueden escalar hasta los USD 250 para conductores reincidentes.

A pesar del impacto al bolsillo, el presidente de la MTA, Janno Lieber, destacó el efecto disuasorio de la medida: "Cuando reciben la primera multa, la gran mayoría no recibe una segunda". De hecho, los datos oficiales confirman que solo el 10% de los infractores vuelve a repetir la conducta.

Beneficios para los usuarios y un plan de inversión millonario

Para los pasajeros que dependen del transporte colectivo, los beneficios del control automatizado ya son medibles. De acuerdo con métricas de la MTA, la liberación de los carriles exclusivos permitió que los autobuses circulen de forma más rápida y segura, registrando aumentos de velocidad de hasta un 30% en tramos de alta congestión.

Además, reportes de CBS News señalan que mantener las paradas despejadas reduce los accidentes de tráfico y facilita que los usuarios suban y bajen de las unidades con mayor comodidad.

Este despliegue es solo una pieza de un plan integral de transporte que cuenta con un presupuesto de USD 800 millones, anunciado de forma conjunta por el alcalde Zohran Mamdani y la gobernadora Kathy Hochul.

Próximas mejoras en la red de autobuses
Incorporación de 200 nuevas cámaras en 50 rutas adicionales durante el próximo año.
Instalación de semáforos inteligentes con prioridad de giro (flechas verdes).
Implementación de sistemas de pago y abordaje rápido para reducir tiempos en estación.
Reubicación y alineación de paradas bajo estándares internacionales.

Recaudación récord: las cifras detrás de las cámaras

El incremento en la vigilancia tecnológica ha tenido un impacto inmediato en las arcas municipales. Durante el año fiscal 2025, la ciudad y la MTA emitieron un total de USD 152.9 millones en multas relacionadas con la invasión de carriles exclusivos, logrando recaudar de manera efectiva USD 126 millones.

El dato más contundente del balance financiero revela que los ingresos provenientes de las cámaras montadas en los autobuses se dispararon un 551% en comparación con el año anterior.

Este repunte histórico se debe directamente a la ampliación de los criterios de sanción, permitiendo que las cámaras procesen de forma automática el doble estacionamiento y el bloqueo de paraderos, faltas que antes requerían la presencia física de un oficial de tránsito.

El reverso de la medida: críticas y sospechas de fines recaudatorios

A pesar de la mejora en los tiempos de traslado, el programa enfrenta duras críticas por parte de organizaciones de conductores y medios locales como el New York Post.

Varios expertos en urbanismo advierten que el ahorro de tiempo prometido por las autoridades podría ser menor en trayectos promedio y señalan que el plan para eliminar ciertas paradas —con el fin de alinearse a estándares internacionales— terminará por perjudicar a los usuarios, obligándolos a caminar distancias más largas.

Sectores de oposición sostienen que la verdadera motivación detrás de la proliferación de carriles exclusivos y cámaras automatizadas es puramente recaudadora y punitiva, buscando desincentivar el uso del automóvil particular a base de castigos económicos en lugar de ofrecer soluciones estructurales de movilidad.

Por último, los detractores del proyecto argumentan que la falta de confiabilidad crónica del servicio de autobuses neoyorquino no se resuelve con cámaras, sino con personal humano.

De acuerdo con estas organizaciones, el verdadero problema radica en la escasez de supervisores en la calle para gestionar de forma eficiente la enorme flota de 6,000 autobuses que recorre la metrópoli, sugiriendo además que la agresiva expansión del sistema ACE responde en gran medida a los intereses financieros de las empresas proveedoras de tecnología de vigilancia y sus grupos de presión.

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