Envían millones en ayuda pero no frenan el ICE: la polémica pregunta que sacude a los venezolanos en EEUU

La comunidad venezolana en Estados Unidos está atravesando momentos de gran tensión e incertidumbre. 

Viernes, 03 de julio de 2026 a las 12:22 pm

A pesar de los devastadores terremotos que han sacudido a Venezuela recientemente, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) sigue adelante con sus operativos de detención y los vuelos de repatriación.

Esta situación ha generado un fuerte rechazo entre activistas y defensores de los derechos humanos, quienes claman por poner fin a la presión migratoria.

Organizaciones de la diáspora y expertos legales están haciendo un llamado urgente a la Administración de Donald Trump para que reactive el Estatus de Protección Temporal (TPS)

Esta medida podría ofrecer protección a alrededor de 600.000 migrantes que no cuentan con permisos laborales en Estados Unidos. 

La necesidad es aún más apremiante, ya que el terremoto en el país sudamericano ha colapsado el sistema de salud, destruido infraestructuras esenciales y dejado un saldo preliminar de más de 2.000 fallecidos.

Detenciones sin descanso: el ICE continúa con los arrestos en medio del luto

Los operativos de las autoridades fronterizas no se detienen, incluso ante el sufrimiento ajeno. 

Según un informe del diario EL PAÍS, "habían pasado tres días desde los sismos y ningún venezolano tenía tiempo ni cabeza para pensar en la migra". 

Los afectados sentían que "ya todo lo malo parecía haberles sucedido" al darse cuenta de que, mientras los terremotos devastaban su país, en Estados Unidos "llevaban un año y medio huyendo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lidiando con arrestos, cortes y deportaciones".

La persecución se hizo evidente el sábado 27 de junio, al mediodía, cuando un grupo de repartidores de comida en Washington D. C. se reunió para almorzar en su restaurante habitual.

"El ICE, que no distingue entre el dolor o el luto, llegó y se llevó a los venezolanos allí presentes", relata la crónica de la fuente consultada.

El miedo se apodera de quienes presenciaron la escena. “Estamos asustados”, comentó una mujer que fue testigo de la detención y prefirió permanecer en el anonimato. 

La testigo subrayó la importancia de sus trabajos diarios: “Este trabajo es nuestro medio de vida. Nosotros estamos mandando mucha ayuda a Venezuela con nuestros salarios”.

Historias de separación: "Ni un desastre natural frena la mayor deportación de la historia"

Según los informes de prensa, ni siquiera un desastre natural de proporciones inimaginables detiene la firme intención del Gobierno de Donald Trump de llevar a cabo lo que se considera la mayor deportación de la historia.

Las declaraciones de los familiares revelan el drama que se oculta tras las frías cifras.

En los días previos a su cita con migración, Nelson Contreras, un venezolano de 35 años que llegó a Estados Unidos en 2022, miraba con horror los videos de la devastación en Caracas y La Guaira. 

Su pareja, Ariel Whaley, quien se había casado con él apenas una semana antes, compartió el impacto emocional que sufrió Contreras: “Estaba trabajando cuando se enteró de la noticia, movía la cabeza y se le notaba muy triste y afectado”. 

De repente, la preocupación por su estatus migratorio se transformó en una angustia profunda por su país.

El pasado jueves, Contreras se presentó a su cita con los oficiales de inmigración, quienes, tras dos horas de intenso interrogatorio, le indicaron que regresara el sábado. 

El joven sintió que algo no estaba bien. Esa misma noche, mientras trabajaba en una despensa de alimentos en Maryland, llamó a su esposa. 

“En medio de la llamada, de repente me dijo: ‘Grábame’. Quería que tomara una captura de pantalla de los dos. Tal vez sentía que esa sería una de las últimas veces que vería su rostro antes de que pudieran enviarlo de vuelta a Venezuela”, confesó Whaley.

Sus peores temores se hicieron realidad. El ICE arrestó a Contreras, y ahora se encuentra recluido en un centro de detención en Pensilvania, esperando la decisión de un juez. 

El diario EL PAÍS resalta que el Gobierno estadounidense tiene bajo custodia a cerca de 6.000 ciudadanos venezolanos y que el año pasado se llevaron a cabo casi 14.000 deportaciones.

La exigencia colectiva por el TPS se hace cada vez más fuerte 

Ante la gravedad de la situación, la comunidad internacional y varios líderes políticos están pidiendo a gritos una respuesta humanitaria. 

Un grupo de activistas y abogados ha enviado una carta formal a la Casa Blanca y al Departamento de Seguridad Nacional, solicitando de manera urgente la redesignación de este beneficio migratorio.

El abogado venezolano John De la Vega, quien forma parte de la campaña que aboga por la extensión del TPS, señala que la normativa actual reconoce los desastres naturales como una razón válida para otorgar esta protección. 

En sus declaraciones a los medios, enfatiza que no se puede exigir a las personas que regresen a un país que ni siquiera tiene aeropuertos seguros y operativos para recibir a los refugiados.

Por otro lado, José Antonio Colina, presidente de la organización Venezolanos Perseguidos por Razones Políticas en el Exilio, criticó con firmeza la contradicción en la política exterior de Estados Unidos. 

Colina subraya que mientras Washington envía rescatistas, fondos y ayuda humanitaria a la zona afectada, mantiene a los refugiados tras las rejas. 

"Si no pueden ser enviados de vuelta a Venezuela, ¿por qué no ofrecer protección a quienes están aquí?", cuestionó el activista.

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