La drástica decisión en el antiguo Seaquarium de Miami que enfurece a los ambientalistas

La obra contaría con capacidad para albergar 325 embarcaciones en el agua y otras 500 en almacenamiento en seco

Martes, 14 de julio de 2026 a las 02:27 pm

El Condado de Miami-Dade presentó formalmente ante las autoridades estatales de Florida un ambicioso proyecto para construir una marina de gran escala en los terrenos del antiguo Seaquarium, ubicado en Virginia Key.

La obra contaría con capacidad para albergar 325 embarcaciones en el agua y otras 500 en almacenamiento en seco, posicionándose como el complejo náutico más grande del condado.

Sin embargo, la propuesta ha encendido las alarmas de científicos y ambientalistas, ya que se proyecta sobre una zona crítica de la Bahía de Biscayne donde ya ha desaparecido entre el 70% y el 90% de las praderas marinas en la última década.

El plan arquitectónico, revelado por el medio Biscayne Times, contempla casi 90 amarras exclusivas para mega-yates de más de 24 metros de eslora.

Para dar espacio a esta flota de lujo, el proyecto propone muelles flotantes y pasarelas que se extenderían por más de la mitad del canal que separa Virginia Key de una serie de planicies someras ecológicamente frágiles.

Además, el diseño —sometido a evaluación sin anuncios públicos previos— incluye un muelle de combustible de más de 1,700 metros cuadrados y un rompeolas arqueado que se extendería a lo largo de una distancia equivalente a más de cuatro canchas de fútbol.

Reguladores estatales exigen respuestas ante vacíos ambientales

La envergadura del proyecto activó una contundente respuesta por parte del Departamento de Protección Ambiental de Florida (DEP), organismo que emitió un documento de seis páginas exigiendo explicaciones y señalando severas omisiones en la solicitud del condado.

Entre los puntos más críticos que las autoridades estatales exigen aclarar se encuentran:

  • Destrucción de ecosistemas: El impacto potencial sobre humedales protegidos, la cantidad de coral que resultaría dañado y la falta de diseños alternativos de menor riesgo para la fauna del fondo marino.

  • Contaminación de la bahía: La ausencia de un esquema para el bombeo de aguas residuales y el manejo de derrames de combustible, así como la falta de estudios sobre el impacto en la calidad del agua. Esto resulta contradictorio, dado que el propio condado invierte actualmente miles de millones de dólares en eliminar tanques sépticos para sanear la Bahía de Biscayne.

  • Problemas de navegación: La viabilidad y seguridad de permitir el tránsito de embarcaciones de gran calado en un canal angosto rodeado de zonas bajas.

La discusión técnica se entrelaza con una fuerte preocupación comunitaria. Para Bob Branham, un reconocido capitán de pesca retirado con 50 años de experiencia en la bahía, la obra es una "idea terrible".

Branham advirtió sobre el peligro inminente para los bancos de arena circundantes: "Todavía hay mucho pez en toda esa zona. Si meten todos esos grandes yates ahí, más les vale dragar esos bajos ahora mismo porque van a desaparecer".

De parque temático a negocio náutico privado

Esta megamarina forma parte de la reconversión total del predio que durante décadas ocupó el Seaquarium, un icónico parque marino del cual el condado recuperó la posesión tras desalojar a sus antiguos operadores debido al deterioro del lugar.

Miami-Dade aprobó de manera preliminar el arrendamiento de las tierras públicas al desarrollador inmobiliario David Martin.

Las negociaciones del contrato final siguen en marcha bajo términos que han generado controversia, pues la propuesta económica establece que el desarrollador privado se quedaría con el 95% de las ganancias generadas por los valiosos amarres.

Aunque Martin defendió el proyecto en una columna del Miami Herald, presentándolo como una "villa pesquera" con enfoque educativo y un acuario reformado, los planos oficiales demuestran que el componente comercial náutico es el verdadero eje de la obra.

Tensión institucional en el gobierno local

El proceso administrativo ha abierto una brecha de desconfianza dentro del propio gobierno de Miami-Dade. Funcionarios condales intentaron desmarcarse de las críticas argumentando que el diseño de la marina no fue elaborado por empleados públicos, sino por el consultor privado contratado por Martin, agregando que el desarrollo y operación correrán enteramente por cuenta del arrendatario.

Esta justificación dejó al descubierto que el personal científico y ambiental de Miami-Dade, encargado por ley de supervisar y proteger la Bahía de Biscayne, fue completamente relegado y no intervino en la evaluación ni en el diseño original de los planos presentados ante el estado.

Las autoridades locales se han limitado a asegurar que estos expertos sí participan ahora en la mesa de negociación del contrato final.

Visita nuestras secciones: Servicios e Internacionales

Para mantenerte informado sigue nuestros canales en Telegram, WhatsApp y Youtube

TEMAS DE HOY:
AMÉRICA
Escoge tu edición de 2001online.com favorita
Venezuela
América