Los Cayos de Florida vuelven a enfrentar un fenómeno que durante décadas formó parte de la vida de este archipiélago: paquetes de cocaína que aparecen flotando en el mar o llegan hasta la costa.
El sheriff del condado de Monroe, Rick Ramsay, señaló al New York Times que los hallazgos ocurren con una frecuencia que puede alcanzar casi todas las semanas.
El problema no se limita al hallazgo de los paquetes. En los últimos años, investigaciones federales han documentado redes que recuperaban la droga del agua para posteriormente distribuirla.
En agosto, el Departamento de Justicia informó que John Robert Strama Jr., de Marathon, recibió 10 años de prisión por su participación en una organización que operó durante años en los Cayos.
Los “square groupers” forman parte de la historia de los Cayos
La geografía de la zona facilita el fenómeno. Los cientos de kilómetros de costa, manglares e islotes ofrecen numerosos puntos para que una carga pueda quedar oculta o terminar en el agua.
El término “square grouper” se utiliza localmente para referirse a los fardos de droga que aparecen flotando. El fenómeno tiene antecedentes que se remontan a décadas atrás, cuando el contrabando de marihuana convirtió las aguas de los Cayos en una ruta conocida para quienes buscaban cargas arrojadas al mar.
Las autoridades sostienen que las organizaciones también han cambiado sus métodos. Los casos actuales incluyen embarcaciones que recuperan paquetes de cocaína previamente lanzados al agua para evitar su incautación.
El expediente federal contra Strama muestra la dimensión que puede alcanzar esa actividad. Según fiscales, utilizaba su conocimiento profesional de las aguas, las mareas y las corrientes para localizar paquetes de cocaína y posteriormente distribuirlos. La investigación involucró a 27 acusados y se extendió entre 2020 y 2023.
Encontrar un paquete no significa que pueda quedárselo
Uno de los mayores riesgos para los residentes y pescadores surge precisamente cuando una persona encuentra un fardo sin haber participado inicialmente en su transporte.
El caso de Strama demuestra que recuperar paquetes del mar puede terminar dentro de una investigación federal cuando las autoridades determinan que la persona los conserva o los distribuye.
Los fiscales atribuyeron a Strama y otros integrantes de la organización la distribución de entre 15 y 50 kilogramos de cocaína durante la conspiración.
La fiscalía federal describió expresamente la recuperación de estos llamados “floaters” como una actividad vinculada al tráfico de drogas, no como una práctica inofensiva de quienes encuentran mercancía abandonada en el océano.
El fenómeno también ha dejado consecuencias mortales. Casos reportados en los Cayos han relacionado disputas por la distribución de cocaína encontrada en el mar con hechos violentos, mientras que las autoridades continúan investigando redes que aprovechan las rutas marítimas del sur de Florida.
Para quienes navegan o pescan en la zona, un paquete encontrado en el agua puede representar algo muy distinto a un hallazgo fortuito: su manipulación puede involucrar a una persona en una investigación criminal federal y convertir un día en el mar en el inicio de un proceso judicial.
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