Miami alcanzó un nivel de costo de vida superior al de Nueva York, pese a que sus trabajadores reciben, en promedio, salarios considerablemente menores.
El contraste surge de los datos de la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (BEA), que colocaron al área metropolitana de Miami-Fort Lauderdale-West Palm Beach con un índice de precios de 114,15 puntos en 2024, frente a 112,56 de Nueva York y 113,56 de Los Ángeles.
El indicador utiliza 100 como promedio nacional y contempla vivienda, alimentos, bienes y servicios. Solo San Francisco, con 115,61 puntos, superó a Miami.
Las viviendas explican buena parte del salto
La diferencia resulta todavía más llamativa al comparar los ingresos. El salario promedio anual alcanza los US$67.190 en Miami, mientras que en Nueva York llega a US$86.310, una brecha de aproximadamente US$19.120, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS).
La vivienda aparece como uno de los principales factores detrás del encarecimiento. En Miami-Dade, el valor de las propiedades aumentó 76% desde la pandemia y alcanzó una media de US$580.000 en marzo, según Homes.com.
La llegada de trabajadores remotos con ingresos elevados durante la pandemia impulsó la demanda inmobiliaria y contribuyó al aumento de los precios. Sin embargo, los salarios locales no avanzaron al mismo ritmo.
El desequilibrio también aparece en las cuentas familiares. Un informe de United Way Miami citado por EFE calcula que un hogar de Miami-Dade necesita unos US$89.844 anuales para cubrir sus necesidades básicas, mientras el ingreso familiar promedio ronda los US$72.311.
Millonarios llegan mientras otros residentes se van
El mercado inmobiliario de lujo muestra otra cara de la transformación. La población millonaria de Miami aumentó 94% entre 2014 y 2024, hasta unas 38.800 personas, según Henley & Partners.
Las grandes fortunas también han impulsado operaciones inmobiliarias de enorme valor. Entre ellas figura la compra de una mansión de aproximadamente US$170 millones por parte de Mark Zuckerberg en Indian Creek, una zona exclusiva donde también poseen propiedades Jeff Bezos e Ivanka Trump.
Pero ese crecimiento no garantiza mayor accesibilidad para quienes trabajan en la ciudad. Miami registró una tasa de pobreza de 19,4%, según una investigación de Unite Here, mientras la disponibilidad de viviendas asequibles continúa limitada.
El Censo de Estados Unidos también registró una pérdida de 10.115 habitantes en Miami-Dade entre julio de 2024 y julio de 2025.
El escenario deja así una brecha cada vez más visible: Miami gana atractivo entre los grandes patrimonios al mismo tiempo que el costo de vivir en la ciudad presiona a trabajadores cuyos ingresos quedan por debajo de los registrados en Nueva York.
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