La Oficina de Investigación de Misisipi lidera las indagaciones sobre el deceso de Kohen Wiley, un bebé de un año que perdió la vida tras recibir disparos de la policía en la localidad de Senatobia.
El trágico suceso ocurrió el pasado 14 de junio, cuando varios agentes acudieron a un supermercado Walmart para atender una denuncia por un presunto hurto y confrontaron a los ocupantes de un vehículo en el estacionamiento.
Los hechos
Las autoridades estatales sostienen que el conductor dirigió el automóvil hacia los oficiales con la intención de atropellarlos según detalla USA Today.
Sin embargo, el abogado de la familia, Ben Crump, desmiente esa postura y afirma que la madre del menor, quien no enfrenta cargos criminales, advirtió desesperadamente a los policías sobre la presencia del infante antes de que ellos abrieran fuego.
Indignación colectiva
El incidente desató una ola de indignación comunitaria que derivó en intensas protestas civiles a unos 64 kilómetros al sur de Memphis, donde las fuerzas del orden utilizaron gas lacrimógeno para dispersar a la multitud.
Ante la creciente presión social, el alcalde y el consejo municipal de Senatobia suspendieron de manera temporal al oficial involucrado en el tiroteo, cuya identidad permanece bajo reserva del gobierno local.
Este caso reactiva un importante debate nacional sobre los protocolos y el uso de la fuerza letal por parte de las corporaciones policíacas en respuestas a delitos menores, especialmente luego de que las ráfagas de balas también dejaran a otra persona gravemente herida en el hospital de la zona.
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