¿Qué es la economía del sofá en EEUU? Una tendencia cada vez más costosa

Esta tendencia gana terreno en 2026 y transforma la manera en que los hogares administran su dinero

Sabado, 07 de noviembre de 2026 a las 08:00 am

Comprar alimentos, pedir comida preparada, adquirir ropa y contratar plataformas de entretenimiento sin salir de casa forma parte de la rutina de millones de estadounidenses.

Esta tendencia, conocida como la “economía del sofá”, gana terreno en 2026 y transforma la manera en que los hogares administran su dinero, aunque la comodidad también puede elevar los gastos mensuales.

Un informe de Visa revela que el 58 % de las transacciones de sus tarjetas en Estados Unidos se realizó en línea durante 2026, frente al 48 % registrado en 2019.

Además, cerca de una cuarta parte de las tarjetas Visa activas en el país acumula 10 o más operaciones mensuales por internet o aplicaciones, casi el doble que hace siete años.

La investigación muestra un cambio en los hábitos de consumo, pero no determina si los estadounidenses gastan más dinero en total o si simplemente trasladan a internet compras que antes realizaban en tiendas físicas.

Comprar desde el sofá también puede aumentar los gastos

La facilidad para pagar con un clic puede hacer que los consumidores pierdan de vista cuánto dinero destinan a compras digitales. A los alimentos y productos que llegan a domicilio se suman pedidos de restaurantes, ropa, entretenimiento y suscripciones mensuales.

El costo tampoco termina en el precio anunciado. Plataformas de entrega como Instacart pueden añadir tarifas de servicio, propinas y diferencias en los precios de los productos respecto a los supermercados.

Por eso, una compra que parece conveniente puede terminar costando más que acudir personalmente a una tienda.

Corey Bates, asesor de inversiones de Solomon Financial en Carmel, Indiana, advierte que la facilidad de las compras en línea dificulta el seguimiento del presupuesto cuando los consumidores no revisan sus movimientos con frecuencia.

Cómo aprovechar la comodidad sin descuidar el bolsillo

Los especialistas recomiendan establecer límites para evitar que los gastos pequeños se acumulen. Una alternativa consiste en definir cuándo vale la pena pagar por una entrega de comida y cuándo resulta más económico recoger el pedido o cocinar en casa.

También sugieren revisar las suscripciones de streaming y conservar únicamente las plataformas que realmente se utilizan. Shampaigne Graves, fundadora de Women's Research Solutions, con sede en Dallas, plantea fijar reglas personales para controlar los pedidos a domicilio y las compras digitales.

Otra medida consiste en revisar los estados de cuenta de los últimos meses, sumar las tarifas de entrega y las propinas, y calcular cuánto cuestan las suscripciones. Si el monto supera lo previsto, el consumidor puede reducir pedidos, comprar algunos productos presencialmente o cancelar servicios que ya no utiliza.

La comodidad puede justificar un gasto adicional en determinadas circunstancias, como una lesión que dificulte salir de casa o una jornada con poco tiempo disponible. La clave está en identificar qué servicios aportan valor y cuánto puede pagar cada hogar sin comprometer sus demás obligaciones.

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