El médico que supervisó las fallidas ejecuciones de Christa Pike y Tony Carruthers en Tennessee reconoció en una declaración jurada que llevaba 13 años sin colocar una vía intravenosa central.
Los documentos judiciales también revelan que el doctor Mark Fowler ya había perdido los privilegios hospitalarios para realizar ese procedimiento cuando el Departamento Correccional del estado lo designó para intervenir en ambos casos.
Según una investigación publicada por la revista PEOPLE el 4 de noviembre, Fowler, de 69 años, declaró en 2025 que no tenía autorización para insertar catéteres centrales en ningún centro médico y que había dejado de realizar esa intervención en 2013.
La anestesióloga Gail A. Van Norman, profesora emérita de la Universidad de Washington, cuestionó su experiencia y formación para ejecutar ese procedimiento bajo los estándares médicos actuales.
Dos ejecuciones fallidas y dificultades para establecer las vías
El primer episodio ocurrió el 21 de mayo, cuando Tennessee intentó ejecutar a Tony Carruthers mediante inyección letal. El equipo médico pasó más de una hora intentando establecer dos accesos intravenosos periféricos. Ante las dificultades, llamó a Fowler, quien intentó colocar una vía central en dos puntos sin conseguirlo.
La abogada Maria DeLiberto, de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), describió en un documento judicial que Carruthers manifestó dolor durante el procedimiento. Finalmente, las autoridades suspendieron la ejecución.
Cuatro meses después, el Departamento Correccional volvió a convocar a Fowler para supervisar la ejecución de Christa Pike, prevista para el 30 de septiembre en la prisión Riverbend Maximum Security Institution, en Nashville, Tennessee.
El equipo utilizó alrededor de 10 agujas y buscó accesos en ambos brazos. Según el abogado Randy Spivey, algunos integrantes advirtieron que las venas podían haberse reventado.
Pike recibió dos dosis de pentobarbital, pero no murió. Las investigaciones posteriores apuntaron a que una vía mal colocada permitió que el medicamento ingresara en los tejidos de sus brazos y no en el torrente sanguíneo.
Fowler admite errores y Tennessee detiene las ejecuciones
En declaraciones a New York Magazine, Fowler reconoció que el personal debió detenerse cuando Pike manifestó dolor en el brazo y revisar la vía intravenosa.
Tras el procedimiento, trasladaron a la mujer al Vanderbilt University Medical Center, en Nashville, donde permaneció hospitalizada durante 10 días antes de regresar a prisión.
El médico defendió su participación y sostuvo que había colocado vías centrales anteriormente. Sin embargo, las revelaciones sobre su experiencia reavivaron las críticas al protocolo de inyección letal de Tennessee y a la supervisión del personal.
El gobernador Bill Lee suspendió las ejecuciones en el estado durante el resto de 2026, mientras crecen los cuestionamientos sobre la transparencia y los controles del procedimiento.
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