El presidente estadounidense Donald Trump ordenó este miércoles al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) continuar con las paradas de tráfico de indocumentados, apenas un día después de que la agencia las prohibiera. El mandatario anuló de facto la directiva del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que buscaba suspender dichas operaciones tras registrarse tres muertes de civiles en una semana.
Trump calificó la maniobra en carretera como un recurso fundamental de seguridad que no se puede abandonar bajo ninguna circunstancia. "Los hombres y mujeres de ICE están haciendo un gran trabajo, uno que debe hacerse", escribió el presidente republicano para justificar el uso de la fuerza policial en la red social Truth Social. El mandatario añadió que suspender las detenciones viales equivaldría a "jugar justo a favor de los criminales" en las autopistas.
La política de suspensión de ICE se había originado tras la muerte de un ciudadano colombiano el lunes en Maine y de un conductor mexicano la semana pasada en Houston. Un tercer deceso ocurrió el martes en Florida, donde un joven de 28 años murió arrollado por un camión de carga mientras huía de los oficiales. Estos tres casos seguidos reavivaron las severas denuncias de organizaciones civiles por el uso desproporcionado de armas contra autos en movimiento.
¿Cuál es el impacto político del uso de ICE en escapes en las autopistas?
Al menos diez personas han perdido la vida en procedimientos de detención migratoria desde el relanzamiento de las campañas de deportación masiva. Ante la gravedad de la situación, la senadora republicana Susan Collins instó personalmente al secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, a detener las paradas viales no urgentes. No obstante, Mullin respaldó públicamente la postura de Trump pocas horas después de que el presidente publicara su fuerte reclamo en internet.
Por su parte, el exdirector interino de ICE durante la era de Barack Obama, John Sandweg, calculó que se han registrado unos 18 tiroteos derivados de detenciones vehiculares. "Los agentes de inmigración no cuentan con el entrenamiento de patrullaje táctico que posee un oficial de policía local", advirtió el exfuncionario en una entrevista técnica. El debate divide profundamente a los legisladores del Congreso, quienes exigen investigar los protocolos internos de uso de la fuerza.
La presión de la Casa Blanca obliga a los mandos medios de la oficina de deportación a reanudar los operativos en las principales autopistas. Los sindicatos de patrulleros de frontera defienden las paradas porque los sospechosos evitan cada vez más los arrestos residenciales esperando que no porten órdenes judiciales de allanamiento. La opinión pública teme que la reactivación de los bloqueos vehiculares incremente los incidentes armados en los vecindarios hispanos.
¿Qué riesgos advierten los expertos sobre esto?
Los analistas de seguridad civil explican que disparar contra un vehículo en marcha constituye una práctica prohibida por la mayoría de las academias policiales modernas. El proyectil puede desviar la trayectoria del carro sin control y generar choques múltiples contra transeúntes inocentes o estructuras públicas adyacentes. Además, los oficiales de inmigración operan de civil con frecuencia, lo que confunde a los conductores quienes asumen que sufren un intento de asalto.
La suspensión inicial de las paradas vehiculares duró apenas unas 24 horas antes de que la orden presidencial reactivara las persecuciones. Las familias de los fallecidos preparan demandas civiles millonarias contra el Estado por no equipar a los agentes con cámaras corporales de registro obligatorio. Los gobernadores de la oposición demócrata catalogan el proceder federal como un atropello constante a las leyes locales de tránsito terrestre.
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