El presidente Donald Trump instó al Senado de Estados Unidos a aprobar la Ley de Protección de la Luz Solar (Sunshine Protection Act), una iniciativa legislativa que busca establecer el horario de verano de forma permanente y eliminar la práctica de ajustar los relojes dos veces al año.
El mandatario argumenta que el cambio estacional genera costos económicos innecesarios, problemas de salud y riesgos para la seguridad pública.
La presión de la Casa Blanca se intensifica tras el avance del proyecto en la Cámara de Representantes, donde la propuesta H.R. 139 fue aprobada el pasado 14 de julio con una votación bipartidista de 308 votos a favor y 117 en contra.
La medida, presentada originalmente en enero de 2025 por el representante republicano de Florida Vern Buchanan y respaldada por congresistas como Gus Bilirakis, había superado previamente una votación decisiva de 48 a 1 en el Comité de Energía y Comercio.
La postura de Trump y los argumentos sobre salud y economía
A través de una publicación en su red social Truth Social, el mandatario insistió en que presionar al Senado para fijar la hora se ha convertido en una de sus prioridades legislativas directas, reiterando el mensaje por segunda semana consecutiva:
"La gente está harta de tener que cambiar la hora dos veces al año. Es absurdo, inconveniente y, en algunos casos, muy costoso", afirmó Trump, señalando que la modificación de relojes en infraestructuras y torres de difícil acceso representa gastos considerables.
Asimismo, el presidente vinculó el ajuste semestral con efectos negativos sobre el bienestar físico y mental, afirmando que eliminar la transición horaria reduciría los accidentes de tráfico, protegería a los peatones en las tardes y disminuiría la ansiedad ligada a las alteraciones del sueño.
Diversas investigaciones médicas han asociado el cambio de hora con picos temporales en accidentes e incidencias de salud tras la pérdida de horas de descanso.
El Senado como principal obstáculo legislativo
A pesar del impulso en la Cámara Baja y el respaldo presidencial, el proyecto enfrenta un panorama complejo en la Cámara Alta. El líder de la mayoría republicana, John Thune, ha reconocido la dificultad de reunir los 60 votos necesarios para superar las trabas procedimentales y llevar la ley a votación final.
Entre los principales opositores dentro del propio partido republicano figura el senador Tom Cotton, quien advierte sobre los efectos colaterales de mantener el horario de verano durante los meses de invierno:
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Amaneceres tardíos: En varias regiones del país, el sol saldría pasadas las 8:30 a. m. durante los meses más fríos.
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Riesgos matutinos: Millones de estudiantes y trabajadores tendrían que desplazarse hacia sus escuelas y centros de trabajo en completa oscuridad.
EE. UU. ya experimentó un esquema similar en 1974 como medida para contener la crisis energética; sin embargo, la baja aceptación popular por las mañanas oscuras llevó al Congreso a revertir la ley ese mismo año.
Opinión pública y preferencia entre horarios
Aunque existe un consenso amplio sobre la molestia que genera la modificación del reloj, los ciudadanos estadounidenses se encuentran divididos respecto a cuál debería ser la hora definitiva.
Según una encuesta nacional realizada por Gallup en 2025, el 70% de la población concuerda en eliminar el cambio de hora, pero difieren en la solución:
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48% prefiere fijar el horario estándar (de invierno) durante todo el año.
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24% favorece el horario de verano permanente, como propone el proyecto H.R. 139.
Con la presión del Ejecutivo sobre el Senado, el debate continúa centrado en equilibrar la conveniencia de las tardes iluminadas con los retos operativos de las mañanas invernales.
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