La Asamblea Estatal de California dio paso legislativo a una normativa orientada a vetar la importación y comercialización de los cigarrillos electrónicos desechables, medida promovida para mitigar el impacto de los residuos plásticos, prevenir incendios y reducir el consumo en la población.
La asambleísta demócrata Jacqui Irwin, autora e impulsora principal del proyecto de ley AB 2223 en la Asamblea Estatal de California, declaró al presentar la medida:
"Esperamos que el Gobernador reconozca la amenaza que estos dispositivos representan para nuestras comunidades y que los costos de la limpieza que dejan no sean asumidos por los contribuyentes. Los vapeadores desechables combinan plástico, nicotina y baterías de iones de litio en un solo producto diseñado para tirarse a la basura tras un único uso, creando un peligro constante de incendio en nuestras plantas de reciclaje".
Desde diciembre de 2022 (tras la aprobación de la Proposición 31), en California está prohibida la venta en tiendas de casi todos los vapeadores con sabores (frutales, mentolados, dulces), independientemente de si son desechables o reutilizables. Solo se permite la venta minorista de sabores a tabaco sin aromatizar. La venta de cualquier producto de vapeo (sea reutilizable o desechable) está restringida estrictamente a mayores de 21 años.
Sanciones y trámites pendientes para la promulgación
El texto normativo contempla la suspensión progresiva de estos productos en el mercado minorista. De entrar en vigor, la venta no autorizada acarreará multas administrativas para los comerciantes, además de la revocación definitiva de los permisos para el expendio de productos de tabaco.
El borrador aprobado en la cámara legislativa fue remitido al despacho del gobernador Gavin Newsom, de cuya firma depende la promulgación final para que la prohibición comience a aplicarse de forma legal en todo el territorio estatal.
Por parte de las organizaciones ecologistas, Jenn Engstrom, Directora Estatal del Grupo de Investigación de Interés Público de California (CalPIRG), señaló durante el trámite de la ley:
"Desechar medio millón de vapeadores al día en todo el país no solo es un desperdicio absurdo de recursos valiosos como el litio, sino un desastre medioambiental. Ningún producto diseñado para usarse un par de días debería terminar contaminando nuestros vecindarios y mares durante siglos".
Respaldos de grupos ambientales y datos de residuos
Organizaciones de la sociedad civil y grupos ecologistas, entre los que figura el Grupo de Investigación de Interés Público de California (Calpirg), manifestaron su apoyo a la decisión parlamentaria. Reportes difundidos por la entidad señalan que la acumulación de basura electrónica generada por estos dispositivos alcanza un promedio de 500.000 unidades desechadas diariamente en Estados Unidos.
La asambleísta Jacqui Irwin, impulsora de la propuesta, señaló a través de un comunicado que la eliminación de estos aparatos busca reducir la carga financiera que asumen las administraciones locales para el manejo de desechos y la limpieza en los espacios públicos.
El proyecto legislativo se originó tras los debates sobre el incremento de desechos plásticos y baterías de litio asociadas a los dispositivos de vapeo. Luego de su votación favorable en la Asamblea Estatal, la iniciativa pasó a la fase administrativa final a la espera de la firma del Ejecutivo para su entrada en vigencia.
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