La cadena de restaurantes estadounidense Chipotle abrió este jueves su primera sucursal en México, concretamente en la ciudad norteña de Monterrey. La corporación con sede en California busca conquistar a los consumidores locales mediante un menú de burritos, tacos y ensaladas de preparación rápida.
El departamento de comunicaciones corporativas de la firma norteamericana detalló los planes de expansión en América Latina. La directiva concretó una alianza estratégica con Alsea, la empresa mexicana que opera con éxito marcas globales como Starbucks, Domino's y Chili's en la región.
La analista de restaurantes del banco William Blair, Sharon Zackfia, explicó que la diferencia competitiva de la marca radicará en sus conocidos tazones de ingredientes personalizables.
"Los tazones representan el producto más vendido en el mercado norteamericano y ofrecerán una novedad estructural para el cliente mexicano", señaló la especialista en el informe de mercado. El precio del menú en territorio mexicano se ubicará entre un 15% y un 20% por debajo de las tarifas de Estados Unidos.
La marca Chipotle aplicó ajustes al alza de casi un 25% en sus tarifas generales durante el último cuatrienio para asimilar los costos de producción. Las taquerías locales de Monterrey vigilan con recelo la llegada del competidor extranjero a las zonas comerciales de clase media.
¿Qué diferencia el menú de Chipotle a las locales tradicionales?
La empresa apuesta por el uso de ingredientes frescos sin conservantes y por un sistema de ensamblaje a la vista que permite diseñar cada plato al gusto del consumidor. Los asesores corporativos confían en que el formato de autoservicio ágil atraerá a los oficinistas jóvenes de los distritos financieros.
"Pasamos varios años evaluando esta oportunidad porque queríamos entrar en este mercado tan exigente de manera cuidadosa", detallaron los directivos de la marca en un comunicado electrónico.
El consorcio ya cuenta con una sólida presencia global que incluye más de 80 restaurantes en Canadá, 20 en el Reino Unido y operaciones recientes en el Medio Oriente. Los planes a mediano plazo contemplan aperturas en Corea del Sur y Singapur durante los próximos meses.
La incursión de la marca revive el debate sobre el consumo de adaptaciones extranjeras de platos tradicionales en los países de origen de las recetas básicas. La franquicia rival Taco Bell intentó establecerse en el país en dos oportunidades, durante los años 1992 y 2007, pero se retiró tras cosechar bajas ventas.
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