El estado de Nueva York ha encendido todas las alarmas sanitarias al declarar una emergencia por desastre a raíz de un brote de sarampión que golpea con fuerza a varias comunidades.
Esta medida se suma a una crisis nacional que atraviesa a Estados Unidos (EEUU), experimentando su peor repunte de la enfermedad en más de tres décadas, impulsado principalmente por la caída en las tasas de vacunación infantil.
Una respuesta de emergencia frente al avance del virus
Ante el incremento de contagios -que ya alcanzan los 108 casos confirmados en territorio neoyorquino en lo que va del año (la gran mayoría concentrados en comunidades rurales del norte y 15 de ellos en la ciudad de Nueva York)-, la gobernadora Kathy Hochul emitió una orden ejecutiva de emergencia.
La estrategia principal de esta disposición es flexibilizar y ampliar la red de profesionales autorizados para aplicar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR), permitiendo que paramédicos, personal de emergencias médicas avanzadas, farmacéuticos y matronas administren las dosis.
Asimismo, la normativa habilita a más trabajadores de la salud a solicitar pruebas diagnósticas de manera ágil para contener la cadena de transmisión.
El panorama crítico a nivel nacional
La situación en Nueva York refleja un problema de proporciones mayores en todo el país.
El estado de Pensilvania se ha convertido en uno de los epicentros más afectados, superando los 1.000 casos confirmados (1.004 reportados oficialmente), con cerca de 200 hospitalizaciones y lamentables fallecimientos a causa del brote desatado desde la pasada primavera.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), EEUU acumula casi 3.900 casos este año, marcando los números más altos desde 1991.
Expertos sanitarios apuntan a que la cobertura de inmunización infantil ha descendido por debajo del umbral del 95%, porcentaje crítico que se requiere para garantizar la inmunidad colectiva y evitar brotes sostenidos de un virus que había sido declarado erradicado en el año 2000.
Prevención para la comunidad
Para los residentes y familias -independientemente de su situación migratoria, ya que las clínicas comunitarias y departamentos de salud priorizan la atención pública sin distinción-, es vital conocer cómo actuar y protegerse:
- Verifique su cartilla de vacunación: la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubéola) es la herramienta más eficaz. Una dosis ofrece aproximadamente un 93% de protección, mientras que dos dosis elevan la eficacia al 97%.
Si no está seguro de su estado de inmunización o el de sus hijos, acuda a su centro de salud local o clínica comunitaria.
- Identifique los síntomas a tiempo: el sarampión es altamente contagioso y se transmite por el aire. Los primeros signos suelen manifestarse entre 7 y 14 días después de la exposición e incluyen:
- Fiebre alta
- Tos y congestión nasal (rinitis)
- Ojos rojos y llorosos
- Erupción cutánea (salpullido) que comúnmente empieza en el rostro y se extiende al resto del cuerpo a los pocos días.
- Protocolo si sospecha contagio: si usted o algún miembro de su familia presenta síntomas, llame por teléfono a su médico o clínica antes de acudir. Esto permite que el personal médico active protocolos de aislamiento y evite exponer a otras personas en la sala de espera.
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