La reactivación de las obras de infraestructura en la frontera suroeste de Estados Unidos (EEUU) marca una nueva etapa en la política de control migratorio de la administración federal.
Bajo la denominación técnica de proyecto «Tucson 5», las autoridades de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) han reactivado los planes para la instalación de una barrera secundaria a lo largo de 62 millas en el sector desértico de Tucson, comprendido entre el estado de Arizona y Sonora, México.
El comisionado de CBP, Rodney Scott, ratificó a través de un comunicado que la reactivación busca clausurar uno de los corredores de tránsito irregular y tráfico de sustancias ilícitas más frecuentados en la frontera sur.
De acuerdo con el organismo federal, la geografía remota de este sector ha registrado históricamente altos niveles de peligrosidad y decesos por las extremas condiciones climáticas del desierto.
Reveses judiciales y la postura de la Nación Tohono O’odham
El avance de los trabajos ocurre tras la decisión de un juez federal en California, quien desestimó la solicitud de una orden de restricción temporal impulsada por la Nación Tohono O’odham.
La tribu soberana argumentaba que el trazado de la infraestructura afecta zonas de valor espiritual, recursos culturales y rutas de tránsito de fauna nativa en tierras ancestrales.
Al no encontrar fundamento legal suficiente para catalogar la obra como una incursión no autorizada, el tribunal dio luz verde para continuar las operaciones.
Por su parte, la representante demócrata por el séptimo distrito congresional de Arizona, Adelita S. Grijalva, junto con un grupo de legisladores, envió una comunicación formal a los departamentos de Seguridad Nacional (DHS) e Interior (DOI) exigiendo la suspensión inmediata de las obras.
Los congresistas solicitan establecer una mesa de diálogo y consulta gubernamental previa con las autoridades tribales antes de ejecutar perforaciones o cimentaciones pesadas en la zona.
Cronograma y proyecciones: ¿Qué viene en el corto y mediano plazo?
Para los residentes y comunidades fronterizas, el desarrollo del proyecto «Tucson 5» se regirá bajo las siguientes etapas proyectadas por las agencias federales y el Congreso:
- Fase inmediata (Agosto – Septiembre 2026): reanudación del despliegue de maquinaria pesada, nivelación de terrenos y transporte de estructuras metálicas en los tramos asignados del sector de Tucson. A nivel legislativo, se prevé la presentación de iniciativas parlamentarias que buscan limitar la capacidad ejecutiva del DHS para eximir leyes ambientales y culturales en tierras protegidas.
- Mediano plazo (Último trimestre de 2026 – 2027): consolidación del tendido principal de barreras de acero de entre 18 y 30 pies de altura. Paralelamente, las organizaciones civiles y el gobierno tribal evaluarán recursos adicionales ante cortes de apelación para intentar frenar tramos específicos.
- Horizonte operativo (2027 – 2028): las proyecciones de CBP estiman completar la estructura principal de contención hacia mediados o finales de 2027, integrando en 2028 los sistemas de detección electrónica y tecnología de "muro inteligente" (sensores de movimiento y torres de vigilancia óptica).
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