Un juez ordenó que el ciudadano estadounidense Douglas Carter quedara en libertad bajo fianza, tras 41 de espera a la ejecución de su sentencia de muerte.
Carter fue condenado a muerte en 1985, como culpable del asesinato de Eva Olesen, tía del entonces jefe de policía de Provo, en el estado de Utah, y sentenciado nuevamente después de un segundo juicio en 1992.
Este lunes, el juez ordenó su libertad, mientras se espera un nuevo juicio, a pesar de las objeciones de la familia de la víctima, publicó DW.
En libertad tras 41 años en el corredor de la muerte
La versión presentada por la acusación era la de un robo que salió mal. Carter, un hombre afroamericano, fue imputado por dos testigos y firmó una confesión. A pesar de ello, sostuvo que es inocente y que firmó su confesión bajo coacción de la policía.
Su defensa afirmó que las pruebas físicas y las declaraciones de testigos indicaban que un hombre blanco asesinó a Olesen. "El Estado le robó 41 años de su vida y lo sometió a los horrores del corredor de la muerte durante más de 40 años, pero esta noche por fin está en casa", declaró el abogado de Carter, Neal Hamilton, en un comunicado a la AFP.
El año pasado, la Corte Suprema de Utah ordenó un nuevo juicio, debido a "graves faltas" por parte de los investigadores. Ahora, Carter portará un dispositivo de monitoreo GPS mientras lo espera.
Polémica confesión de Douglas Carter
Ninguna prueba física vinculaba a Carter con la escena del crimen y su condena se basó en su confesión y en las declaraciones de dos testigos, Epifanio Tovar y su esposa Lucía. Ambos afirmaron que él se había jactado de haber matado a Olesen.
En 2011, desde México, los Tovar dijeron que habían recibido la orden de mentir en el tribunal y que la policía les había pagado facturas de alquiler, teléfono y otros servicios. También afirmaron que la policía los había amenazado a ellos y a su hijo con la deportación.
Un análisis de ADN, recibido el 22 de septiembre, descartó a Carter como posible fuente de la sangre hallada en el pomo de una puerta y del material genético recuperado del mango de un cuchillo utilizado para apuñalar a Olesen, quien también recibió un disparo.
El juez Derek Pullan señaló que tales resultados debilitaban aún más el caso contra Carter, aunque un jurado razonable aún podría concluir que él mató a Olesen.
Los abogados defensores de Carter sostuvieron que hubo testigos que vieron a un hombre blanco huir de la escena del crimen y que un investigador ocultó pruebas que señalaban a otros sospechosos, incluido el esposo de la víctima, Orla Olesen, ya fallecido.
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