El rubor o colorete como también se le conoce a este elemento esencial del maquillaje, se dejó de utilizar durante los años 90 y principios de los 2000; su declive, según refiere la Inteligencia Artificial se debió al auge de nuevas técnicas y estilos de maquillaje.
Sin embargo, en la actualidad, este producto vive una auténtica revolución en la industria del maquillaje gracias a varias transformaciones que le hacen un imprescindible al unificar el tono de la piel con la base y el corrector.
¿Por qué es tan importante usar rubor?
“Aunque no es un imprescindible, el rubor es un elemento clave en la rutina de maquillaje. Aporta calidez, dimensión y un brillo saludable a tu tez, especialmente después de aplicar la base de maquillaje, que puede hacer que tu rostro luzca apagado. El rubor revitaliza tu piel, haciéndote lucir más despierta y fresca”.
En otras palabras, este producto bien aplicado, puede convertirse en un pequeño truco rejuvenecedor, porque devuelve la vitalidad, el color y la dimensión natural al rostro. Además, regresa a los pómulos su prominencia en el rostro, lo contornea, ilumina y hasta es posible aportar un efecto bronceado a la piel.
La clave
Según la maquilladora profesional Cristina G. es clave escoger bien el tono, textura y luego aplicar bien para lograr estilizar el rostro, suavizar facciones y conseguir un resultado más fresco y favorecedor.
Para hacerlo de manera adecuada, la experta recomienda aplicar el rubor siempre hacia arriba, siguiendo la estructura natural de la cara.
En tal sentido, “Si concentramos demasiado color en el centro de la cara, el rostro puede verse más ancho, más bajo y menos definido. En pieles maduras, conviene desplazar el rubor hacia la zona alta del pómulo para recolocar y levantar visualmente los volúmenes. Aplicado en el centro de la mejilla redondea el rostro y puede acentuar la flacidez propia de la edad”, aconseja la maquilladora.
Por el contrario, “al aplicarlo hacia arriba, en dirección a las sienes y los laterales del rostro, crea un efecto 'lifting' y realzador. Una opción especialmente favorecedora para pieles maduras".
Partiendo de ello, la experta ofrece el truco que consiste en colocar rubor en la parte alta del pómulo y difuminarlo en diagonal ascendente hacia la sien. “No se trata de llevar el color hasta la oreja, sino de acompañar la línea natural del hueso para que el rostro parezca más elevado”. Además, es imprescindible empezar con una cantidad mínima, descargar la brocha antes de tocar la piel, y añadir color poco a poco.
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