Las cejas juegan un papel fundamental en el rostro. La Academia Española de Dermatología y Venereología informa que su función es complementaria a la de las pestañas: proteger los ojos del sudor, el polvo, la radiación solar u otras agresiones del medio ambiente.
En el ámbito de la estética facial, las cejas suelen describirse como el marco la cara. No solo delimitan el tercio superior de esta, sino que condicionan de forma directa la percepción de la mirada, la simetría y las emociones que se transmiten.
Igualmente, juegan un papel muy importante en la expresión emocional y comunicación no verbal, pues son el elemento más dinámico de la mímica fisionómica.
Con el paso del tiempo, la estructura ósea y los tejidos pierden firmeza, lo que provoca la caída de la cola de la ceja y del párpado superior. Es por ello que es tan importante contar con un buen diseño de cejas, pues este recupera el espacio libre en el hueso orbicular, otorgando un efecto de lifting óptico sin necesidad de intervenciones quirúrgicas.
El centro de formación español en estudios estéticos, Ilerna, precisa en su blog que el visagismo es la técnica estética que estudia las líneas, proporciones y formas del perfil para armonizar y resaltar la belleza natural de cada persona. Esta disciplina es muy importante en el diseño de cejas y se basa en la medición de las proporciones individuales de la nariz, pómulos y la mirada. Cada persona es única y por ello debe evitarse el uso de las “cejas de molde”.
Actualmente, están en tendencia la aplicación de diversas técnicas que usan como base la aplicación de pigmentos, la duración de cada estilo es temporal. Se recomienda acudir a personal de formación y experiencia comprobada.
La peluquera venezolana Luisa Ruiz, recomienda que la rutina de cuidado para esta área del rostro implica incluye retirar el maquillaje a diario, hidratarla y peinarla con un cepillo para tales fines. En cuanto a las técnicas de cuidado recomienda evitar el uso de hojillas y pinzas y se inclina hacia el uso de cera en manos de personal especializado, con una frecuencia quincenal.
La ausencia de este marco, resta la capacidad de transmitir emociones. Sin el movimiento de las cejas, la mirada se vuelve neutra, fría o “plana”, lo que dificulta interpretar intenciones como la duda, la empatía o el asombro.
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