La gastronomía actual busca alternativas que combinen el sabor con el aporte de nutrientes esenciales. Entre las opciones más destacadas sobresale la crema de calabacín y espinacas, un plato versátil que destaca por su bajo contenido calórico y su alto contenido de vitaminas, minerales y fibra dietética.
El calabacín es una fuente excelente de agua, potasio y vitamina C, lo que favorece la hidratación y la función inmunológica. Por otro lado, las espinacas aportan hierro, ácido fólico y antioxidantes que combaten el estrés oxidativo celular. Al prepararse sin lácteos pesados ni harinas refinadas, esta receta se adapta perfectamente a dietas vegetarianas, veganas o de control de peso.
Esta preparación resulta ideal para cualquier época del año, ya que se puede consumir tanto caliente, tibia o fría. A continuación, se detallan los pasos y los ingredientes necesarios para su elaboración.
Ingredientes:
- 2 calabacines medianos, lavados y troceados.
- 2 tazas de hojas de espinacas frescas.
- 1 cebolla mediana picada en juliana.
- 2 dientes de ajo triturados.
- 500 Ml de caldo de verduras.
- 2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen.
- Sal y pimienta negra al gusto.
- Una pizca de nuez moscada (opcional).
Preparación:
1. Del sofrito base: en una olla amplia, se calienta el aceite de oliva a fuego medio. Se añade la cebolla y el ajo y se sofríen durante unos 4 minutos hasta que adquieran una textura translúcida.
2. Cocción de los vegetales: se incorporan los trozos de calabacín junto con el caldo de verduras. Se deja cocinar a fuego medio durante aproximadamente 10 a 12 minutos, o hasta que el calabacín esté tierno al perforarlo con un tenedor.
3. Incorporación de las espinacas: cuando los vegetales base estén listos, se agregan las espinacas frescas. Se remueve constantemente durante 2 minutos; las espinacas se reducirán rápidamente gracias al calor.
4. Triturado: se retira la olla del fuego. Se licúa toda la mezcla hasta obtener una crema completamente homogénea y sin grumos.
5. Punto de sazón: se ajusta la sal y la pimienta al gusto, y se añade la pizca de nuez moscada para realzar los sabores de los vegetales.
Sugerencia: Para aportar un toque crujiente al momento de servir, se pueden añadir unas cuantas semillas de girasol o de auyama tostadas por encima.
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