Comer una ensalada sin vinagreta o sin un buen aliño resulta simple y aburrido, pues es un simple montón de hojas y vegetales tristes, refiere la Inteligencia Artificial.
El aderezo es el alma del plato, pues une los sabores y le da esa textura sedosa y brillante que despierta el paladar, por tanto, la recomendación de los expertos es utilizar ingredientes más allá del vinagre y el aceite.
¿Cómo debe ser la vinagreta para la ensalada?
Este es un complemento que transforma ingredientes crudos y secos en un plato vibrante y cohesivo. “Se trata de una emusión de un ácido (generalmente vinagre, aunque también puede ser un cítrico: limón, lima, naranja…) con una materia grasa (generalmente aceite de oliva, aunque también puede ser yogur, nata agria – cortada con el ácido del limón o del vinagre-…)”
Una vinagreta perfecta debe tener una proporción básica de 3 partes de aceite por 1 parte de ácido o 2 a 1 si se prefiere un aderezo más intenso.
Sin embargo, chefs españoles coinciden que esta preparación puede mejorar mucho al agregar otros ingredientes.
¿Cómo mejorarla?
Una manera de potenciar el sabor de esta preparación no está en solo mezclar aceite y vinagre, sino en recurrir a pequeños trucos para darle la vuelta a las mezclas tradicionales. Por ejemplo, puedes agregarle mostaza e incluso, añadir los encurtidos.
Este ingrediente según los chefs españoles tiene algo pro que los convierte en un aliño que transforma las ensaladas. “Aportan acidez, un punto salino y un sabor mucho más intenso. Desde pepinillos, piparras, alcaparras o incluso la propia salmuera pueden convertir una ensalada en un plato de estrella Michelin”, comparte la web Clar.
Además, el portal señala que “El hecho de incluir encurtidos o vinagre en los aliños no solo tiene una función gastronómica, sino que también puede aportar beneficios a nivel interno”.
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