Es común ver a las personas con botellas de agua reutilizables en la calle, la oficina, instituciones educativas, gimnasios y en cualquier lugar público; y es que representan una opción ecológica y económica que reduce residuos, ahorra dinero y evita químicos.
No obstante, el problema radica en que enjuagarlas a diario con agua no es suficiente, y muchas personas lo pasan por alto. Es decir, el problema no está en el recipiente, sino en cómo se mantiene tras cada uso.
¿Cuántas veces puedo llenar botellas de agua de plástico?
En vista de que no todas las botellas están hechas del mismo plástico, la durabilidad puede variar. Además, esto también a depender de cómo la trates. “Las botellas de agua que compramos en el súper suelen estar hechas de PET 1, un plástico ligero y reciclable, pensado para un solo uso. ¿Y entonces? ¿Hay que tirarla después del primer uso? No hace falta. Si la limpias bien, la usas solo un par de veces y no la dejas al sol ni en sitios con mucho calor, puedes reutilizarla sin problema durante un tiempo. Eso sí, si la usas muchos días seguidos, puede empezar a dar señales de que ya no está para más: pequeñas grietas, olor raro o ese sabor a “plástico recalentado”. Además, si no se limpia bien o bebes directamente de la botella, es más fácil que se acumulen bacterias. En un informe de la AESAN, se explica que los plásticos como el PET pueden ir deteriorándose con el uso y con el calor, y acabar soltando pequeñas partículas al agua. No pasa nada por usarla un par de veces si está limpia y en buen estado, pero no está hecha para durar para siempre”.
Alerta
El científico, médico y profesor David Callejo señala que, la higiene diaria de las botellas de agua es clave sobre todo cuando entra en contacto directo con la boca. Es decir, enjuagar la botella solo con agua no está bien, esta práctica según el experto te lleva a “beber agua con 40.000 veces más bacterias que la tapa de tu váper”, comparte la web Cuerpo Mente.
¿La razón? En el interior de las botellas de agua reutilizables se presentan todas las condiciones favorables para el crecimiento microbiano. “La humedad constante, la temperatura ambiente y los restos orgánicos microscópicos procedentes de la saliva crean un hábitat estable donde las bacterias pueden multiplicarse con rapidez”.
En tal sentido, las bacterias permanecen flotando y con el paso de los días se adhieren a las paredes internas de la botella y luego forman estructuras que se fijan en el material y no desaparecen solo con agua. Por tanto, el enjuague rápido con agua arrasa parte del contenido visible, pero no elimina las bacterias adheridas a las paredes, por lo que seguirán reproduciéndose, y con ello aumenta el riesgo de trastornos e infecciones digestivas.
Para evitarlo, cambia tus botellas con frecuencia o lava usando cepillo o escobilla, las cuales permiten alcanzar las paredes internas y desprender las bacterias adheridas.
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