El uso de antibióticos es cada vez más común, incluso sin supervisión médica. En la actualidad, muchas personas recurren a este fármaco que ayuda a combatir infecciones, hasta para tratar gripes y resfriados, y esto es un grave error, pues estos padecimientos son causados por virus, mientras que los antibióticos solo están diseñados para luchar contra bacterianas.
Al tomar este medicamento innecesariamente o de forma incorrecta, hace que las bacterias se adapten, no curen las infecciones y enfermedades comunes se vuelvan más peligrosas y difíciles de tratar, refiere la Inteligencia Artificial.
¿Qué efectos tiene el uso de antibióticos?
Este tipo de fármaco destruye tanto bacterias patógenas como microrganismos beneficiosos de la microbiota. Es decir, el uso de antibióticos causa disbiosis, un desequilibrio que reduce la diversidad bacteriana y afecta la inmunidad, digestión y metabolismo; y lo peor es que estos efectos pueden tardar meses en recuperarse.
En otras palabras, “su acción puede causar daños en la flora intestinal (microbiota), haciéndola vulnerable a condiciones que causa dolor abdominal, diarrea o estreñimiento”.
Cabe acotar que, “Si bien se ha observado que algunos antibióticos comunes destruyen filos bacterianos comunes, también se han detectado otros efectos perjudiciales. Estos efectos pueden atribuirse al mecanismo de acción, la clase de antibiótico, el grado de resistencia al antibiótico utilizado, la dosis empleada durante el tratamiento, la vía de administración, las propiedades farmacocinéticas y farmacodinámicas, y el espectro del agente antibiótico. El estado de salud, el estrés o el tipo de dieta de una persona podrían ser factores de confusión importantes”, comparte National Library of Medicine.
Habla la experta
Si tienes algún tiempo tomando antibióticos prescritos o no por un médico, es momento de revertir los posibles daños y recuperar la microbiota intestinal. Para ello, la gastroenteróloga y profesora de medicina en la Harvard Medical School,Trisha Pasricha recomienda enfocarse en hábitos respaldados por evidencia científica para fortalecer la microbiota intestinal, como, seguir una dieta rica en fibra, consumir distintos tipos de vegetales y fuentes de fibra, “ya que la diversidad alimentaria favorece una mayor diversidad microbiana”, refiere la web La Tercera.
También aconseja incorporar diariamente alimentos fermentados como yogur griego o kimchi; pues según investigadores de Stanford University, “las personas que consumían más alimentos fermentados presentaban mayor diversidad microbiana y menores niveles de proteínas infamatorias en la sangre”.
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