El café es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo y forma parte de la rutina diaria de millones de personas que buscan energía cada mañana. Más allá de su conocido efecto estimulante para combatir el cansancio, la ciencia ha mantenido un constante interés por descubrir cómo impacta este producto en el organismo humano a largo plazo.
Diversos análisis médicos han intentado determinar si sus componentes son perjudiciales o si, por el contrario, aportan ventajas ocultas para la prevención de enfermedades crónicas. Cuidar los órganos internos a través de lo que se ingiere es una prioridad para la medicina moderna, que busca alternativas sencillas y accesibles en la dieta cotidiana de la población.
Los hábitos de consumo de alimentos y bebidas se analizan bajo la lupa de grandes bases de datos para encontrar respuestas definitivas sobre el bienestar general.
Un escudo natural
Un reciente estudio publicado en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology, basado en datos de más de 354.000 participantes del biobanco del Reino Unido, reveló que el consumo de café genera una notable protección para el hígado.
El seguimiento médico, que se extendió por más de una década, comprobó que tomar esta bebida reduce las probabilidades de desarrollar cirrosis, cáncer de hígado y de morir por enfermedades hepáticas.
Según los resultados, los beneficios aumentan con la cantidad ingerida: beber de una a dos tazas al día reduce el riesgo de cirrosis en un 20%, mientras que consumir cinco tazas o más eleva la protección, disminuyendo un 47% el riesgo de padecer un tumor en este órgano.
Los científicos explican que las propiedades antioxidantes de la planta disminuyen la inflamación y la acumulación de grasa en el tejido hepático. Una gran ventaja descubierta es que estos efectos protectores se mantienen idénticos tanto en el café normal como en el descafeinado, lo que favorece a quienes no toleran la cafeína.
Sin embargo, los expertos aclaran que esto no es una invitación a beber café de forma desmedida, ya que el abuso de cafeína puede alterar el descanso nocturno. Asimismo, advierten que añadir edulcorantes artificiales incrementa ciertos marcadores de inflamación, por lo que se recomienda tomarlo de la forma más natural posible para garantizar un impacto positivo en la salud.
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