El panorama de la lucha contra el cáncer ha experimentado una transformación profunda en los últimos años gracias a la llegada de la denominada medicina de precisión. Este enfoque, que se aleja de los tratamientos genéricos para todos los pacientes, busca entender las raíces genéticas de cada tumor de forma individual.
Los avances científicos no solo han mejorado las probabilidades de curación en etapas tempranas, sino que están logrando que personas con enfermedades avanzadas puedan convivir con su diagnóstico durante mucho más tiempo y con una calidad de vida impensable hace apenas una década.
Mapa genético para enfermedades permanentes
En un reciente simposio especializado celebrado en Vigo, el doctor Sergio Vázquez, jefe de Oncología del Hospital Universitario Lucus Augusti, destacó cómo el conocimiento detallado del ADN de los tumores está cambiando el destino de muchos pacientes.
Según el experto, el cáncer ya no se ve como una sola enfermedad, sino como un conjunto de alteraciones moleculares que requieren "llaves" específicas para ser frenadas.
Uno de los mayores éxitos de esta estrategia se encuentra en el cáncer de pulmón. El doctor Vázquez señaló que, actualmente, en la mitad de los casos de este tipo de tumor cuando ya existe metástasis, es posible identificar una mutación concreta contra la que existe un fármaco específico.
El resultado es sorprendente: mediante la administración de una simple pastilla diaria, se están logrando supervivencias que superan los ocho o nueve años, incluso en situaciones donde el cáncer se ha extendido al cerebro. Este avance permite que el paciente no solo viva más, sino que lo haga sin los efectos secundarios tradicionalmente asociados a tratamientos más agresivos.
Sin embargo, el especialista recordó que la tecnología por sí sola no es suficiente. Para que estos tratamientos funcionen, es vital que el sistema sanitario sea capaz de realizar diagnósticos rápidos y precisos que identifiquen estas "huellas" genéticas desde el primer momento. Además, subrayó que el estilo de vida sigue siendo la mejor herramienta de prevención.
Factores como evitar el tabaco, mantener una dieta equilibrada y realizar ejercicio físico son fundamentales para reducir la aparición de tumores en personas jóvenes, un fenómeno que preocupa cada vez más a la comunidad médica. La meta final es convertir el cáncer en una enfermedad crónica con la que se pueda convivir plenamente.
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