Ser madre es el sueño de muchas mujeres, y aunque suene trillado, no se puede negar, la maternidad forma parte del proyecto de vida de gran parte de las féminas.
Esta es una experiencia transformadora que despierta un amor incondicional, fortalece el crecimiento personal y redefine las prioridades, permitiendo encontrar un equilibrio entre la realización personal, profesional y familiar. Pero, qué ocurre cuando la maternidad se ve amenazada por el cáncer.
¿Se puede ser madre tras superar el cáncer?
“Aproximadamente un millón de nuevos casos de cáncer se diagnostican cada año en mujeres en edad reproductiva”. Afortunadamente, en las últimas décadas, los avances en el diagnóstico precoz y el tratamiento han mejorado la tasa de supervivencia.
“Cerca del 20% al 73% de las sobrevivientes de cáncer logran un embarazo o tienen hijos después de superar la enfermedad, una tasa que varía drásticamente dependiendo de la edad al momento del diagnóstico, el tipo de tratamiento oncológico recibido y si se tomaron medidas para preservar la fertilidad, refiere National Library of Medicine.
Tumor de cérvix
El tumor de cérvix o cáncer de cuello uterino es la proliferación de células que comienzan en el cuello del útero, y se forma, por lo general, de manera lenta a lo largo del tiempo, explican expertos del Instituto Nacional del Cáncer.
Esto subraya la necesidad de detención precoz para quienes desean ser madres, tras superar la enfermedad, ya que solo una cuarta parte de las pacientes diagnosticadas con cáncer de cuello uterino en etapa temprana califica para tratamientos que preservan su fertilidad.
“Cerca del 30% de los diagnósticos de carcinoma de cérvix se realizan en estadios iniciales. De este grupo, únicamente el 25% cumple con los criterios para recibir un tratamiento quirúrgico conservador de fertilidad, para que, gracias a las técnicas aplicadas, puedan aspirar a lograr un embarazo” explica la doctora Inés González, cirujano oncólogo y ginecólogo oncólogo de la Clínica de Prevención de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV).
Para ello, y de acuerdo con la especialista, las guías internacionales indican que los requisitos esenciales incluyen tener menos de 40 años y un tumor inferior a los 2 centímetros. Según estos lineamientos, “también es vital que no exista afectación ganglionar ni patologías previas que comprometan la reserva ovárica o la viabilidad de los óvulos”, enfatizó.
¿Cómo es posible concebir?
La doctora González aclaró que las pacientes que quieren lograr un embarazo en el futuro deben comprender tanto los riesgos como los estrictos cuidados obstétricos que implica esta planificación; pues en fases iniciales, las técnicas quirúrgicas principales son la conización y la traquelectomía, diseñadas para extirpar la lesión sin remover la totalidad del útero.
“Estas cirugías pueden condicionar altas tasas de incompetencia cervical, lo que incrementa el riesgo de abortos espontáneos o partos pretérmino (en el cual los bebés requieren cuidados intensivos)”, advirtió la ginecóloga.
En tal sentido, debido a estas complejidades operatorias, solo 4 de cada 10 mujeres logran llevar un embarazo a término de forma exitosa, aclaró González.
Por esta razón, la doctora recomienda el seguimiento médico riguroso durante la gestación y estar a cargo de un equipo multidisciplinario (especialistas en fertilidad, perinatología y psicología), recurriendo con frecuencia al cerclaje cervical y a una cesárea segmentaria programada entre las semanas 36-37.
Además, la especialista comentó que las guías internacionales sugieren esperar un lapso de tres años antes de intentar una gestación de forma segura tras superar el cáncer de cérvix. “Este tiempo es preventivo, ya que la mayor parte de las recaídas oncológicas suelen manifestarse durante los primeros 24 meses posteriores al tratamiento”.
Por otra parte, la experta explicó que “Si el útero sufrió daños irreversibles tras la quimiorradioterapia concurrente y braquiterapia, pero se logró preservar tejido ovárico o se vitrificaron óvulos o embriones, la maternidad subrogada, surge como una opción, siempre que no exista un vacío legal en el país”.
Mientras que, “Cuando el cáncer de cérvix se detecta en etapas avanzadas, el panorama cambia. El uso de radiación pélvica suele generar fibrosis en el miometrio y daño vascular irreversible, mientras que la quimioterapia produce amenorrea. Por consiguiente, estos tratamientos anulan la capacidad del útero y agotan la reserva ovárica para sostener una gestación”.
Sin embargo, para proteger el futuro reproductivo de la mujer, el especialista en fertilidad evalúa la posibilidad de realizar la vitrificación de ovocitos o embriones, la criopreservación de tejido ovárico o la transposición ovárica antes de iniciar la quimiorradioterapia, explicó la doctora González.
Todos los tratamientos buscan la supervivencia de la paciente, evitar la menopausia precoz y en algunos casos de ser posible, resguardar el material genético para optar por una gestación subrogada.
En conclusión, es fundamental que las mujeres en general, quieran o no ser madre, acudan anualmente a controles ginecológicos y se realicen tanto la citología como la prueba del virus del papiloma humano (VPH) una vez iniciada la vida sexual, con ello se logra prevenir daños mayores, tratando a tiempo cualquier anomalía.
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