Aproximadamente, 57,9 % de los jóvenes iberoamericanos asegura que la lectura forma parte de su vida cotidiana, mientras que 8,5 % se percibe como no lector, según una encuesta realizada por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).
El estudio está basado en una encuesta con cerca de 3.000 niños, adolescentes y jóvenes de entre 10 y 22 años de países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela —tanto en zonas rurales como urbanas—.
La encuesta refleja que 32,93 % se identifica como "persona lectora" y 25 % se define como "lector habitual", lo que suma 57,93 % de jóvenes lectores. En tanto, 33,54 % dice ser "poco lector" y 8,54 % se percibe como "persona no lectora".
Asimismo, el estudio señala que 48,99 % de los jóvenes manifiesta que la lectura forma parte recurrente de su vida cotidiana y en el uso del tiempo libre, aunque rara vez como una actividad única; la suelen combinar con la vida social y familiar y con el uso de redes sociales e internet.
La lectura por edad y países
Entre los niños y niñas de 10 a 12 años, 54,4 % se identifica como no lector o poco lector, pero la tendencia se revierte en el grupo de 14 a 16 años, donde 59,2% se considera lector habitual. A partir de los 17 años no se registran jóvenes que se identifiquen como no lectores.
En el grupo de lectores habituales, destacan especialmente jóvenes de Argentina, Chile, Uruguay, España y Portugal, reseñó la agencia EFE.
En el perfil contrario predominan jóvenes de países como Bolivia, Colombia, Venezuela y Brasil, donde la lectura aparece menos vinculada al disfrute personal o al ocio, y sí a la escuela.
Según el informe, el principal obstáculo para consolidar el hábito lector es la falta de tiempo (43,55%), seguido de la dificultad para concentrarse (29,42%).
El estudio advierte que el uso intensivo de internet y de las redes sociales (44%) figura entre los factores que más dificultan el desarrollo del hábito lector convencional.
A ello se suma la descarga ilegal de libros, a la que accede el 63,55 % de los jóvenes encuestados, lo que plantea desafíos adicionales para el ecosistema del libro y la promoción de la lectura, según la OEI.
La organización subraya la necesidad de fortalecer políticas públicas, estrategias educativas y acciones culturales que promuevan la lectura desde edades tempranas y reconoce los nuevos contextos digitales y otras transformaciones en los modos de leer en la región.
Visite nuestra sección Servicios
Mantente informado en nuestros canales de WhatsApp, Telegram y YouTube