Filomena, una pata de más de tres años, se ha convertido en la acompañante constante de un ciudadano venezolano que realiza su trayecto de retorno desde México atravesando Centroamérica con el objetivo de llegar a su país de origen.
El recorrido migratorio de Luis Miguel ha tomado un matiz atípico debido a la presencia de Filomena, un ave que lo acompaña en su trayecto hacia el sur. Tras años de convivencia en territorio mexicano, ambos emprendieron el viaje de vuelta a Venezuela, enfrentando las limitaciones logísticas y legales que implica el traslado de un animal doméstico por múltiples fronteras sin la documentación sanitaria requerida.
Obstáculos en la ruta migratoria
El traslado del ejemplar ha generado complicaciones en el uso de transporte público y encuentros con autoridades de seguridad. En Guatemala, la falta de permisos zoosanitarios derivó en una detención temporal del migrante.
Ante la imposibilidad de abordar unidades de autobús con el ave, Luis Miguel optó por cruzar gran parte del territorio centroamericano caminando para evitar decomisos o nuevas retenciones policiales. Actualmente, ambos se encuentran en Miramar, Panamá, a la espera de una vía marítima hacia Colombia.
Durante su estancia en la costa panameña, la situación de Filomena se ha complicado debido a una lesión física. El ave fue atacada por un canino, lo que le causó una herida en una de sus extremidades que le dificulta el desplazamiento.
El propietario ha manifestado su preocupación por la recuperación del animal, ya que el plan original de continuar el trayecto a pie depende directamente de la movilidad de la pata.
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