Mientras la cápsula Orion inicia su trayectoria de retorno tras marcar un hito histórico, el Físico Médico Omar Arias Curatolo, profesor de la UCV y director de SEROFCA, ha informado que el verdadero récord de la Artemis II no son los 406.770 kilómetros recorridos, sino cómo la tecnología está protegiendo la vida humana frente a la radiación cósmica.
Ayer, 6 de abril, la tripulación alcanzó el punto más lejano de la Tierra en la historia humana.
Al alejarse tanto, los astronautas abandonan la magnetosfera (el escudo magnético de la Tierra), sin ese escudo, la radiación cósmica y las partículas solares impactan directamente. Arias Curatolo advierte que cada kilómetro extra aumenta la "vulnerabilidad biológica".
Explica que la cápsula Orión no usa paredes de plomo imposibles de lanzar, sino arquitectura inteligente:
En caso de una tormenta solar, los astronautas pueden configurar un área de mayor blindaje usando los materiales y la masa que ya están dentro de la nave (suministros, equipos, etc.).
La nave cuenta con sensores y dosímetros que permiten reacciones rápidas si el clima espacial cambia. "La protección ya no es un tema secundario, es el corazón del diseño", afirma el experto.
El científico destaca que estudios previos (publicados en Nature) confirmaron que la distribución del blindaje interno sí marca una diferencia real en las dosis de radiación recibidas.
Arias concluyó que Artemis II ratifica la importancia de integrar múltiples disciplinas, entre ellas física de radiaciones, medicina espacial, ingeniería de sistemas, análisis del clima solar, dosimetría individual y toma de decisiones en tiempo real.
“Artemis II deja un mensaje inequívoco: no habrá exploración humana sostenible de la Luna ni de Marte sin una estrategia de protección radiológica tan seria como la que exigimos en medicina, industria nuclear y radioterapia”, afirmó.
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