La caída sufrida por Marc Márquez en el circuito de Le Mans ha destapado la realidad física que el multicampeón venía gestionando en silencio. A pesar de mostrar destellos de su velocidad habitual —llegando a batir el récord de la pista durante el fin de semana—, Márquez admitió que su rendimiento estaba siendo condicionado por un problema persistente en su hombro derecho. Un tornillo de una cirugía previa (2019) se encontraba irritando el nervio radial, provocándole una falta de fuerza e inconstancia que solo se manifestaba al adoptar la posición de conducción de una MotoGP.
Esta molestia nerviosa fue, según el propio piloto, la causa técnica de su accidente en el sprint. Al realizar un cambio de dirección de forma más lenta de lo habitual debido a la falla del nervio, Márquez pisó la línea blanca del piano y salió despedido. Tras ser declarado "no apto" por los médicos, se confirmó que el piloto de Cervera no podrá estar presente en la próxima cita del calendario en el GP de Catalunya.
El accidente en Francia no solo precipitó los planes médicos, sino que añadió una complicación extra. Márquez viajará de inmediato a Madrid para ser intervenido en la clínica Ruber Internacional por dos motivos distintos:
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Fractura en el pie: La caída le provocó la rotura del quinto metatarsiano del pie derecho, requiriendo cirugía inmediata.
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Extracción del tornillo: Se adelantará la operación del hombro derecho, inicialmente prevista para después de Montmeló, para retirar el componente que afectaba el nervio radial.
El piloto explicó que, aunque una operación de hombro suele sugerir plazos largos, en este caso se trata de un procedimiento sencillo de extracción, por lo que espera una recuperación relativamente corta si no surgen complicaciones adicionales.
Márquez reconoció que competir bajo estas condiciones ya no era una opción viable. A pesar de intentar convencerse mentalmente en carreras previas de que estaba al 100%, las pruebas médicas tras el GP de Jerez confirmaron el diagnóstico físico. El piloto fue enfático al desligar a la moto de sus problemas, asegurando que la Ducati funciona correctamente y que el factor limitante era su propia condición física.
Con la mirada puesta en el futuro, Márquez enfatizó la necesidad de recuperarse plenamente para volver a construir una dinámica ganadora. La prioridad ahora es sanar tanto el pie como el nervio del hombro para recuperar la consistencia necesaria en la alta competición, dejando atrás un periodo de incertidumbre donde el dolor y las caídas inesperadas habían mermado su confianza en el asfalto.
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