El Real Madrid ha vuelto a certificar su presencia en la antepenúltima ronda de la UEFA Champions League, una cita que ya es tradición en Chamartín. Más allá del prestigio deportivo, esta clasificación supone alcanzar el objetivo financiero mínimo fijado por la directiva para el ejercicio 2025-26. Con el pase a cuartos, el club ya se garantiza unos ingresos cercanos a los 100 millones de euros al sumar los premios de la UEFA y la explotación del Santiago Bernabéu.
Bajo el nuevo formato de la competición, el Real Madrid ha acumulado hasta el momento un total de 63,1 millones de euros directos por su desempeño sobre el césped. Esta cifra se desglosa en 36,6 millones por su noveno puesto en la fase de liga, 11 millones por los octavos de final y 12,5 millones adicionales por llegar a los cuartos de final. A estos montos fijos hay que añadir los bonos por victorias y empates en la fase inicial, lo que consolida la base económica del proyecto para la presente temporada.
La estabilidad financiera del club se ve reforzada por los ingresos en el "día de partido". La recaudación por venta de entradas en los encuentros de Champions disputados hasta la fecha es un pilar fundamental, estimándose que en partidos de eliminatorias directas el club ingresa alrededor de 10 millones de euros por choque solo en taquilla. Al sumar estos conceptos a los premios deportivos, la proyección final se aproxima a los 150 millones de euros totales.
A partir de este momento, cualquier avance en la competición se considera un beneficio extraordinario fuera del presupuesto base. Si el equipo logra superar al Bayern Múnich y acceder a las semifinales, recibiría un premio adicional de 15 millones de euros, mientras que alcanzar la final podría suponer un botín de hasta 25 millones de euros para el campeón.
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