Desde su boda con Meghan Markle la vida del príncipe Harry dio un giro de 180 grados, pues se separó de la realeza, vive en Estados Unidos y mantiene una relación limitada con su padre y su hermano.
Todas estas acciones no las realizó por capricho, pues el hijo menor de la princesa Diana confesó que luego de la muerte de su madre quiso abandonar su rol dentro de la familia real.
Esta confesión la realizó Harry durante su discurso sobre salud mental frente a especialistas en el tema y líderes empresariales en Melbourne, Canadá.
“Esto mató a mi mamá y estaba en contra de ello”, reveló Harry ante los presentes. “No quería ese trabajo. No quería ese rol —hacia donde fuera que esto se dirigiera, no me gustaba”, añadió.
El príncipe también manifestó sentirse perdido, traicionado e impotente en varias ocasiones, además tenía que fingir que todo estaba bien para no decepcionar a los demás.
Harry también habló sobre el duelo, comentó que es una experiencia desorientadora y que atravesarlo cuando fue un niño fue un proceso retador y más estando bajo el ojo público.
Pero no todo fue malo, con el tiempo Harry declaró que encontró una nueva perspectiva que lo ayudó a transformar el dolor y la tristeza en un propósito, ayudar a los demás, reseñó el portal Infobae
Una pérdida dolorosa
La muerte de Diana de Gales ocurrió en agosto de 1997. La “princesa del Pueblo”, como era conocida popularmente, se trasladaba en un vehículo con su pareja sentimental por las calles de París.
El chofer del carro, en el que se encontraba la pareja, perdió el control y se estrelló contra una columna de alta velocidad en el túnel del Alma.
Diana fue trasladada a un hospital, pero no sobrevivió por la gravedad de las lesiones internas.
Se conoció que en el suceso se produjo por exceso de velocidad, pues el chofer quiso perder de vista a un paparazzi que los seguía en otro vehículo.
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