La fama y el talento de Shakira esconden un laberinto legal que pocos conocen a fondo.
En este sentido, detrás de sus movimientos de caderas y sus éxitos globales, la barranquillera posee un extenso historial de disputas económicas, denuncias por derechos de autor y severos pleitos con el fisco. Por su parte, la estrella de la música latina acumula más citas con abogados que muchos ciudadanos comunes.
La sombra del plagio: ¿Inspiración o copia ilegal?
Desde sus primeros éxitos internacionales, las acusaciones por supuesto robo de melodías persiguen a la colombiana. El primer gran escándalo explotó en 2006 con el tema "Hips Don’t Lie". El salsero Jerry Rivera señaló similitudes exactas entre las trompetas de la canción y su propio tema, "Amores como el nuestro". En esa misma época, el dominicano Luis Díaz denunció el uso no autorizado del estribillo "Baila en la calle".
Cuatro años más tarde, en el Mundial de Sudáfrica 2010, el pegajoso "Waka Waka" encendió las alarmas. Si bien, el músico Wilfrido Vargas amenazó con una millonaria demanda debido al parecido del coro con una melodía de Las Chicas del Can, aunque Shakira aclaró que la línea provenía de un canto folclórico africano.
Ese mismo año, el tema "Loca" enfrentó un juicio real en Nueva York. Del mismo modo, un juez dictaminó inicialmente que la canción copiaba el trabajo del compositor Ramón Arias Vásquez, aunque después la justicia desestimó el caso por falsificación de pruebas del demandante. Finalmente, en 2017, la cantante enfrentó una querella formal en España por "La Bicicleta" junto a Carlos Vives. El artista cubano Liván Rafael Castellano alegó que la frase "Yo te quiero tanto" pertenecía a su obra, pero los tribunales fallaron a favor de los colombianos tras un exhaustivo análisis musical.
Amor, despecho y traición financiera
En otro orden de ideas, los problemas sentimentales de Shakira también terminaron en el juzgado. Tras su ruptura con Antonio de la Rúa en 2010, el argentino interpuso varias demandas multimillonarias en Nueva York, Los Ángeles y Ginebra. De la Rúa exigió el 18 % de las ganancias de la artista y reclamó la autoría detrás del "éxito comercial de la marca Shakira".
Sin embargo, los jueces de las distintas jurisdicciones rechazaron cada una de sus peticiones y validaron los contratos prenupciales de la pareja.
Años después, su entorno laboral íntimo también la desafió. Exempleados domésticos de su residencia en Barcelona amenazaron a la intérprete con demandas por despidos injustificados y exigieron indemnizaciones exorbitantes bajo supuestas presiones y malos tratos.
El millonario pulso contra la Hacienda española
El conflicto legal más peligroso para la cantante ocurrió debido a sus obligaciones fiscales en Europa. En dicha oportunidad, las autoridades españolas acusaron a Shakira de un millonario fraude fiscal por no declarar sus impuestos entre los años 2012 y 2014. El fisco argumentó que la artista pasó más de 183 días al año en territorio español, lo que la obligaba a tributar allí.
Para evitar el riesgo de ir a prisión y el desgaste de un proceso público, la cantante aceptó un pacto en 2023: admitió la culpa, pagó una multa de más de 7 millones de euros y abonó otra suma para sustituir la pena de cárcel.
Sin embargo, aunque después la situación cambió. En una histórica resolución judicial de la Audiencia Nacional de España, los tribunales fallaron a favor de Shakira en una causa separada correspondiente al ejercicio fiscal de 2011.
La justicia determinó que el Estado cobró impuestos y sanciones de forma indebida porque las autoridades no demostraron su residencia en el país durante ese lapso. Por tal motivo, el fisco español recibió la orden formal de devolver a la barranquillera más de 64 millones de dólares (unos 55 millones de euros), lo que cerró con broche de oro su mayor dolor de cabeza legal.
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