Maluma ha decidido mostrar una de las caras menos conocidas de su éxito. Durante una conversación sobre salud mental en la Semana Billboard de la Música Latina, celebrada en Miami, el artista colombiano confesó que la presión por mantener una imagen física determinada lo llevó a desarrollar un trastorno alimenticio que, en su momento, ni siquiera era consciente de padecer.
La obsesión que no veía
"Yo antes tenía una obsesión con la comida, yo tenía un desorden alimenticio y yo no sabía", reveló el intérprete de "Felices los 4". El cantante explicó que la exigencia de lucir un abdomen marcado para campañas publicitarias, como las que protagonizó para Calvin Klein, lo sometía a una presión que terminó afectando su bienestar emocional.
"Así ustedes me vean aquí que 'ah, Calvin Klein, que los cuadritos en el abdomen y toda la huevonada', pero yo estaba rayado de la cabeza", confesó. Maluma relató que los plazos eran implacables: "Se viene una campaña, hay que estar con los cuadritos y toda la vuelta. Pero después pensaba en el tiempo, tenía 15 días y ¿cómo carajos iba a hacer eso en 15 días para perder grasa?".
Las voces que lo rodeaban
El artista también señaló que, en medio de ese proceso, contaba con personas a las que admiraba pero cuya labor era imponerle restricciones extremas. "Tenía a mi lado a personas que admiro, pero su labor era decirme que en 15 días había que tomar agua, comer pollo, lechuga y chao", recordó.
Esa dinámica lo llevó a un estado de tensión constante que se manifestaba físicamente. Maluma mencionó que llegó a tener "dolor de cabeza todo el tiempo" y que el estrés se acentuó con la llegada de su primera hija, París.
El camino hacia el equilibrio
Aunque el trastorno alimenticio ya es parte del pasado, el cantante fue honesto al afirmar que la ansiedad sigue presente. "Es que yo todavía siento mucha ansiedad, es que sería un mentiroso si yo me siento aquí y digo que la vida es color de rosa. No, yo todos los días me levanto y digo: '¿Qué cosas tengo que hacer? ¿Qué miedos tengo que enfrentar para poder salir adelante y tener un día maravilloso?'", expresó.
Para recuperar el equilibrio, Maluma ha recurrido a terapia diaria y a herramientas como el libro 'Hábitos atómicos'. Su relación con la comida también cambió: ahora afirma que come "comida real" y cuando tiene hambre, escuchando a su cuerpo.
"Hay que volverse amigo del cuerpo", reflexionó el artista, quien hoy asegura que lo que más le importa es estar saludable, muy lejos de la obsesión que alguna vez lo dominó.
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