La trayectoria de la agrupación venezolana Rawayana vivió uno de sus capítulos más emotivos este sábado durante su segundo concierto en Madrid, España. En medio de la euforia de su actual gira, el líder y vocalista de la banda, Alberto "Beto" Montenegro, detuvo el compás de los instrumentos para reflexionar, visiblemente conmovido, sobre el orgánico y complejo crecimiento que han experimentado en la capital española. El cantante recordó con nostalgia los inicios del proyecto en Europa, cuando se presentaban ante aforos reducidos de apenas 500 o 600 personas, contrastándolo con el fenómeno multitudinario en el que se han convertido hoy en día.
Un mensaje de ética y ejemplo
El clímax de la noche se alcanzó cuando Montenegro ofreció unas palabras que han sido catalogadas por sus seguidores como una declaración de principios sobre la identidad y el trabajo honesto del migrante. El músico destacó que el éxito alcanzado es el resultado de haber apostado por la excelencia y la rectitud profesional.
"De verdad que sentir esto que nosotros estamos sintiendo hoy, de habernos atrevido a salir a trabajar, habernos atrevido a tratar de hacerlo bien, sin atajos, con moral, con ética. Intentando ser ejemplos", expresó el vocalista.
Sin perder la frescura y la cercanía que los caracteriza, "Beto" no dudó en reconocer la vulnerabilidad humana del equipo: "La cagamos a veces, claro que la cagamos a veces, pero lo intentamos y lo intentamos".
Carta de presentación internacional
El discurso también sirvió como un emotivo puente hacia los asistentes de otras nacionalidades que se han sumado al fenómeno musical de la banda. Con el pecho henchido de orgullo, Montenegro cerró su intervención presentándose formalmente ante los espectadores extranjeros: "A toda la gente de otros países que está aquí con nosotros, mucho gusto y nosotros somos Rawayanas de Venezuela. Y estamos muy orgullosos de ser de ahí".
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