La administración del presidente Donald Trump desmanteló las principales salvaguardias federales que limitaban la venta de cigarrillos electrónicos, abriendo la puerta a la proliferación de productos con sabores y evidenciando el poderoso cabildeo de la industria tabacalera en Washington.
En un lapso de solo dos semanas, el Gobierno federal no solo autorizó la comercialización de cuatro nuevos vaporizadores con sabor, sino que emitió directrices laxas que permiten a miles de productos no autorizados permanecer en los estantes, revirtiendo casi una década de esfuerzos por frenar la adicción a la nicotina en los jóvenes.
La nueva directriz de la FDA: un "salvoconducto" para el mercado ilegal
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) publicó una nueva guía que elude el riguroso proceso de revisión científica de la agencia.
Bajo el argumento de optimizar los "recursos de control" y fomentar alternativas "potencialmente menos dañinas" que el tabaco tradicional, la agencia permitirá que los vaporizadores y bolsitas de nicotina sigan vendiéndose sin aprobación previa.
Para Mitch Zeller, exdirector del Centro de Productos de Tabaco (CTP) de la FDA, esta medida sumerge a la institución en el caos. "Es como un salvoconducto para los productos ilegales. Es un gran favor a la industria y es incompatible con la ley", sentenció.
Actualmente, la FDA enfrenta un rezago masivo de solicitudes de aprobación, lo que en la práctica dejará al mercado sin regulación efectiva por tiempo indefinido.
Glas Inc. y la tecnología de restricción de edad
Como parte de esta nueva ola de aperturas, la FDA otorgó luz verde a cuatro productos con sabor de la firma Glas Inc. La justificación oficial para su aprobación se basó en que los dispositivos mitigan el acceso de los menores de edad mediante barreras tecnológicas avanzadas.
Para activarse y permitir el vapeo, los dispositivos de Glas Inc. requieren:
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Conexión Bluetooth obligatoria a un teléfono inteligente.
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Verificación de identidad digital mediante documentos oficiales emitidos por el Gobierno para comprobar la mayoría de edad del usuario.
Interferencia política y la renuncia de Marty Makary
Los cambios drásticos coinciden con la reciente y turbulenta salida del excomisionado de la FDA, Marty Makary. Fuentes cercanas al proceso aseguran que su dimisión estuvo directamente vinculada a su resistencia a firmar las aprobaciones de estos productos con sabor.
El nivel de fricción interna quedó expuesto por Rich Danker, portavoz principal del secretario de Salud (HHS), Robert F. Kennedy Jr.
En su propia carta de renuncia, Danker denunció explícitamente que altos funcionarios del aparato de salud presionaron a la FDA para comercializar sabores diseñados para "atraer a los niños y exponerlos a daños pulmonares y adicción".
Brian King, también exdirector del CTP, calificó el hecho como una preocupante claudicación: "La injerencia política es la sentencia de muerte para la regulación basada en evidencia".
El financiamiento electoral y la promesa de Trump
Este giro radical contrasta con el primer mandato de Trump, cuando en 2019 su administración impulsó la prohibición de sabores bajo la premisa de "no permitir que nuestros jóvenes se vean afectados".
Sin embargo, el panorama cambió drásticamente durante la campaña presidencial de 2024, donde el entonces candidato cerró sus discursos prometiendo "salvar el vapeo".
Detrás de este cambio de postura se alinean fuertes intereses económicos. Registros de la Comisión Federal Electoral (FEC) revelan que RAI Services Co. (subsidiaria de Reynolds American y dueña de marcas como Camel y Newport) se convirtió en el mayor donante corporativo de la campaña de Trump, inyectando más de 10 millones de dólares a sus comités de acción política.
Reacciones divididas: indignación sanitaria y descontento industrial
La comunidad médica y los defensores de la salud respiratoria han manifestado su alarma, temiendo que se revierta la tendencia a la baja del vapeo juvenil, el cual cayó de 2.13 millones de estudiantes en 2023 a 1.63 millones en 2024.
Ranjana Caple, directora de la Asociación Estadounidense del Pulmón, acusó a la FDA de "ondear la bandera blanca" y normalizar el comercio ilícito en lugar de exigir más recursos para ejercer la ley.
Por el contrario, la industria del vapeo considera que el beneficio es insuficiente. Tony Abboud, director de la Asociación de Tecnología del Vapor, señaló que la nueva guía es solo un "parche" que no soluciona un sistema regulatorio que consideran roto. "No cumple la promesa del presidente; seguirá imponiendo pesadas cargas a los productos con sabor", concluyó.
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